El precariado

El precariado no es más que una masa de trabajadores y trabajadoras que tienen un empleo por debajo de su formación y muy por debajo de las expectativas prometidas a su generación. En su mayoría es joven, en su mayoría mujeres.

Durante los primeros años de la crisis económica, porque esto tuvo un inicio, se subían salarios en las grandes empresas al mismo tiempo que se cerraban PYMES, hagan memoria, hasta 2012 los salarios nominales crecieron un 10% (excepto en el sector público), se llegaron a firmar ERES de 90 días de indemnización mientras los autónomos echaban definitivamente el cierre.

Se reguló la situación según el precio del despido, y los jóvenes fueron los primeros en perder el empleo, tanto ellas como ellos desaparecieron de los convenios colectivos, se les prometió enormes ventajas siendo trabajadores por cuenta propia.

El precariado nunca imaginó serlo, los que nacieron en la década de los 80 y 90 crecieron con la promesa de ser lo que les diera la gana de ser. Hasta que la brecha generacional con sus padres les puso los pies en el suelo.

Se habla mucho de la brecha salarial entre hombres y mujeres, y de la mínima subida de pensiones de este 2018. Pero el verdadero drama que hipoteca a España es la brecha y la dualidad laboral que padecen los jóvenes, y por ende, doblemente las mujeres.

La mujer del precariado es una mujer con estudios universitarios que acaba haciendo un curso de protocolo sobre donde coloca la cuchara de postre en distancia a la cuchara de café y un curso de excelencia telefónica para decir con voz dulzona y sin tono plano que tras la venta del banco sus acciones no valen nada, porque la mujer que no trabaja es por que no quiere. El hombre del precariado también tiene estudios superiores y hace un curso de carretillero porque para organizar las compras que los otros pueden hacer en Amazon siempre hace falta gente.

Jóvenes del precariado que no conocieron los juernes universitarios, que no se pudieron permitir un Erasmus ni un triste verano en Canterbury para aprender idiomas, pero que acaban teniendo el mismo empleo que los que dejaron el instituto con 16 años, y con el mismo salario de hace veinte años.

Hay que hacer memoria para poder recordar que en la crisis de los 90 nuestros padres también necesitaron dos empleos para sacarnos adelante, que las madres solteras no tenían vacaciones, y que el ideal americano del ama de casa que no trabajaba no se daba más que en las películas.

La situación que sufrimos los jóvenes a costa de dos reformas laborales que lejos de acabar con la dualidad la han incrementado empieza a demostrar sus efectos. Tenemos una población cada vez más vieja y menos feliz.

Se abrazan valores de la posmodernidad y de la posverdad hasta el agotamiento. Toda una generación sin dios, ni patria, ni amo, ni señor que se pasan de semana en semana el artículo de “la generación que no quiere tener pareja”, “la generación que quiere vivir en una caravana”… como si salud, dinero y amor fueran variables independientes entre sí.

Se inventan términos nuevos para entretener al precario y a la precaria entre idioma e idioma nuevo, apps que cuestan 2’99 euros para aprender idiomas porque poco más puede pagar el trabajador que ha resumido su vida laboral en alta el lunes, baja el viernes.

La profunda indignación que inundó hace ya casi ocho años las calles de Madrid bajo el lema de “juventud sin futuro” parece que ahora prefiere combinar la ropa del rastro bajo el concepto Hipster y arreglarse la barba frente al espejo de un piso compartido (sin ascensor, sin calefacción, y con la acústica perfecta para compartir experiencias precarias por el patio de luces) con otros cinco como si todavía fuese un estudiante de primero de periodismo y no tuviese ya 33 tacos, la indignación ahora la canaliza un HBO y un Netflix pagado poco más que con un crowfunding.

Si algo es nuevo de esta nueva etapa de la crisis (porque como bien se refleja en “Un Franco, catorce pesetas”, este país siempre está en crisis) es que la mitad de los jóvenes están en paro, es decir, la mitad de la juventud que quiere trabajar no tiene trabajo, lo que es muy grave si pensamos que hay jóvenes que ya se han dado por vencidos y siguen en casa de sus padres siendo población inactiva, encadenando un máster con un CCC. La mitad de los jóvenes que trabaja, tiene un 90% de posibilidades de tener un trabajo por debajo de su formación, y ese 10% al que al parecer le ha tocado la mano mágica e invisible de Adam Smith, cobra menos que sus iguales porque tiene un contrato de formación, y cobra menos de los que menos cobran, en el caso de las mujeres.

Cada vez que están en un trabajo precario escuchan de tus jefes esa famosa frase, esto son lentejas, y si no tengo ahí fuera cientos de personas desesperadas por coger tu puesto de trabajo por menos dinero. Cómo si les hubiese tocado la quiniela con ese trabajo basura y fuesen el ganador de los juegos del hambre. Un secreto, cuanto más paro, más precariedad de las condiciones de trabajo, de toda la vida, ya lo dijo Marx en el siglo XIX.

Y aún con estas pequeñas pinceladas, quieren vendernos que la precarización y el desempleo son fenómenos independientes. Como si la mano nos tocase con un dedo para contratarnos y pagarnos por encima de convenio y pagando las horas extras, olvidando que por cada joven trabajador que se atreve a ejercer sus derechos laborales, hay cientos que reniegan de sus derechos con tal de subir al Instagram un selfie bajo el rótulo “work, work, work”.

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Microhistoria de una marxista-feminista en el centro de Madrí

-Tejer y tomar café al otro lado del Río-

Hoy he ido de excursión a un barrio pijo del centro de Madrid.
Abro hilo (podéis encontrar esta microhistoria en Twitter @aida2santos) de mi experiencia con las mujeres nativas que allí habitan.

Nada más llegar aparece el repartidor de la Sweeps y conforme viene se va porque la camarera le dice que no tiene para pagarle.

Cuando voy a la mesa donde ya está una amiga me siento y se nos sienta una nativa en la mesa. La saludo pensando que es nueva en el grupo. Me contesta que qué hacemos allí que ella viene todos los días con sus amigas y que esa es su mesa.

Le dice mi amiga que somos varias, que no cabemos en otra mesa y que lleva un rato ya sentada (y con todo nuestro mundo Craft en la mesa) pero la mujer le contesta con todo su rollo pijo que han llegado a la par.

Total que como yo soy clasista pero al revés, a mí me dan asco los ricos del otro lado del río Manzanares, le digo amablemente que nos vamos a otra mesa. Ha estado sola tres cuartos de hora, es lo único que tienen la ricas estás de los cojones, que están más solas que la una.

Nos tomamos tres cafés, un bollo (sí el bollo fue para mí), dos tés y un chocolate, unos 15€ de ticket. Pero ya veis que la camarera no tiene para pagarle al de la Sweeps y no tampoco sabe cobrar con dos tarjetas en un ticket. 🤦🏻‍♀️

Nos sacamos nuestras cosas de #knitters y otra vieja rica le dice a su filipina, porque ya sabemos que estás viejas no tienen amigas si no es pagando, mira, ahora está de moda que tejan hasta los hombres, les enseñan en la cárcel.

Pero qué pasa, que su marido tenía una black y ha aprendido a coser en la cárcel por corrupto? Será hija de puta la vieja.

Cómo me jode cruzar el río.

Tobilleras para terroristas

Durante el pasado verano las órdenes de protección a mujeres víctimas de violencia de género se han incrementado en un 16’1%. Por este tipo de protección a la mujer se engloba no solo la orden de alejamiento, también se prohíbe cualquier canal de comunicación, la suspensión del permiso de armas, arresto domiciliario, prohibición de regresar al lugar de la agresión, incluso medidas privativas de libertad.

Tras muchos años escuchando en las noticias, como la víctima X, Y, Z, había interpuesto denuncia y el agresor se saltó la orden de alejamiento, yo me pregunto para qué sirven en realidad.

Desde que el terrorismo de ETA pasó página, miles de escoltas se han buscado la vida siendo ahora, incluso de forma altruista, escoltas de mujeres que viven con miedo a que a pesar de todo aquello que representa el documento judicial, le espere su agresor en el portal.

Entiendo que un político tenga un escolta para prevenir un atentado contra su persona por la posición política que representa, tiene una amenaza real de agresión, y no le pone cara a su agresor. Puede ser víctima desde una banda armada que lleve planeando meses el atentado hasta un competidor político que decida ascender rápidamente.

Pero no se entiende la utilidad de estas medidas de prevención cuando una mujer pone cara, nombre y apellidos al agresor. Si se identifica a un terrorista que planea un atentado, o que incluso, ya ha sido detenido por manipular explosivos o difundir el ácido mensaje por la red, se le investiga, se le pone a disposición judicial, se le ofrece un juicio justo y es condenado.

Pero a un maltratador se le pide que se porte bien, le deje su espacio y no le pegue a la mujer que lleva meses, años, atormentando. Se confía en que no irá allí donde le han dicho que no debe ir. No se investiga atendiendo a la violencia sistemática que padecen las mujeres, no se le pone a disposición judicial con las medias oportunas, no se le ofrece un juicio justo a la víctima, y no es condenado el agresor. Simplemente parece que como el problema lo tiene con una única mujer, basta con que esa mujer este protegida de él. Como si se le pidiese a un terrorista que amenaza al Presidente del Gobierno que de Príncipe Pío a Ciudad Universitaria ni se acerque.

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Y son ellas, las que deben vivir con miedo a encontrarse con su agresor. Con un agresor que ha sido probado, ya que sin este paso previo no hay medidas cautelares ni medidas de protección. Esa mujer sabe que los investigadores y jueces de guardia saben que ese hombre la maltrata, y aun así, su mayor protección es un escolta para evitar que la apuñale por la calle, un pastor alemán o simplemente una pulsera que pita cuando está cerca (hay cerca de 3.000 dispositivos disponibles y sólo están activos 248), una pulsea que puede salvarle del abismo tanto como la power-ballance. He llegado a conocer a hombres orgullosos de su tobillera por GPS, porque él no es de los que las matan. Él tan solo vive su vida, firmando algún día en comisaría, y sin poder llamar por teléfono a una mujer que no quiere ni verle. Sin ser observado por un extraño en su casa, en su trabajo, o en la acera del colegio.

Como si ella fuese la culpable de la ira del agresor, y tan solo con evitarle volviese todo a la normalidad. Como si tan solo con cambiarse de ciudad y de corte de pelo pudiese dejar de tener miedo. Contamos con un sistema jurídico penal garantista enfocado a la reinserción. Pero solo el 1% de los maltratadores que no ingresan en prisión son condenados a un programa de tratamiento de intervención. Los agresores presentan una tasa de reincidencia en torno al 21-35% según le preguntes al agresor o a la víctima respectivamente. Y sin condena no hay posibilidad de reflexión, incluso con ella el 40% de los maltratadores niegan haber cometido un delito.

Por no hablar, que tan solo el 7’4% de los casos con hijos e hijas incluyó entre las medidas de suspensión la guardia y custodia, y un ridículo 3’1% representa suspensión del régimen de visitas.

Por lo que de nuevo, encontramos absurdeces en el protocolo. Un hombre en el que confías en que no se vuelva a acercar a la mujer a la que maltrata de forma probada con principios indiciarios suficientes para el juez, cuenta con plena confianza para que sus hijos y sus hijas, no corran ningún peligro, que ellos no serán víctimas de la misma violencia, o que no serán un medio para atormentarla.

¿Qué mandamiento gravado en piedra del monte Sinaí se está incumpliendo si un maltratador ingresa en prisión antes de tener una sentencia firme? ¿Cuántas muertes se hubiesen evitado con medidas más punitivas que la simple prohibición de acercarse a la víctima? ¿Cuántos niños y niñas más saldrán del territorio nacional sin consentimiento materno? ¿Cuántos niños y niñas más vivirán el chantaje y la presión misógina de su progenitor durante el régimen de visitas? ¿Cuántas más son suficientes para que no falte ninguna?

 

Los hombres que no quisieron acabar con el patriarcado

Les dijeron que podían llegar a ser la mujer que les diera la gana de ser. Que iban a poder ir a la Escuela y a la Universidad, que iban a tener una pensión justa. Apostaron por un futuro para sus hijas tan bueno como el que podían tener sus hijos.

A nuestras abuelas y a nuestras madres, que se dejaron la voz, las manos y las entrañas en un mundo de hombres, les prometieron los hombres de la Transición que lo mejor estaba por venir.

Y entonces se apostó por la incorporación de la mujer a la Universidad, y los hombres demócratas y progresistas se casaban con mujeres tan buenas como ellos, pero como el objetivo de la mujer en la Universidad es un prometido universitario nunca pudieron demostrarlo… Les prometieron una Constitución con la que podrían ser presidentas del Gobierno democrático y progresista, pero no hubo ministras.

Y entonces les dijeron que eran libres de trabajar, de tener una cuenta corriente sin la firma de un padre de familia, y los hombres demócratas y progresistas miraron hacia otro lado el día de paga, para ignorar así que las mujeres cobraban menos que ellos, y de nada les servía poder tener una cuenta corriente a su nombre, y nada podían hacer con esa miseria de salario por ellas mismas. Todo cuadraba para el patriarcado, les habían dado a las mujeres el velo de la libertad.

Y con esa libertad de la mujer para pasarse diez o doce horas fuera de casa y otras cuatro en casa fregando, el patriarcado se rascaba la barriga.

Y también les prometieron liberación sexual, una libertad para mostrar su cuerpo sexualizado, depilarse, maquillarse, operarse, y venderse… Libertad para tomar hormonas y más hormonas, en varios colores y con varios formatos, para que caiga sobre ellas la responsabilidad de la libre elección, libertad para jugarse la vida. Tuvieron que ponerse frente a una cámara las mujeres de la Transición para decir que ellas también habían abortado. Y ahora tienen que hacerlo para decir que ellas también han sido víctimas de chantaje y acoso sexual.

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En los últimos años, las nietas de aquellas manos, hemos sido protagonistas de una oleada de hombres progresistas que apuestan por la igualdad, muy sensibilizados y mucho sensibilizados en el  género y el poliamor. Que observan la lucha feminista con la misma óptica que Mayo del 68, con un elitismo en la Universidad de comprensión atendiendo a nuestras reclamaciones sin poder mirarte a los ojos. Muy indignados por la entrada gratuita a las mujeres en las discotecas de moda, pero incapaces de reconocer la desigualdad salarial que muestran todas las estadísticas europeas. Indignados todos ellos por la friendzone y las chicas que les dejan en visto el WhatsApp. Incapaces también, de programar la lavadora.

Nos explican por qué luchamos emocionados con la palabra igualdad en la boca y el respeto a todas las personas como alternativa al Feminismo que nosotras proclamamos.

Les mintieron. No somos libres. Nunca lo hemos sido. Ellos no pretenden que lo seamos. No lo han pretendido nunca.

Seguimos sufriendo el machismo cada día. Podemos trabajar, y sufrir de camino al trabajo acoso sexual en el trayecto, en el mismo puesto de trabajo por compañeros y superiores, y podemos, por supuesto, tener miedo de volver a casa solas. Ahora todo y nada ha cambiado, podemos ser diputadas autonómicas y que un hombre finja besarnos. Y también alcaldesas y concejalas, para que los empresarios y jueces de la ciudad nos pregunten si tenemos novio, nos digan lo buenas que estamos y que podemos hacer cosas.

Esas manos callosas que proyectaban voces indignadas en el Congreso (que sigue siendo solo de los Diputados) no imaginarían a sus nietas de vuelta en la calle, cortando Gran Vía, luchando por aquello que a ellas ya les habían prometido. La indignación por las decepciones cometidas contra nuestro género son desoladoras. Lo ocurrido esta noche frente al Ministerio de Justicia nos recuerda demasiado a las manifestaciones proamnistía por los delitos específicos (adulterio, aborto, prostitución) donde lo único concreto, es que los cometía una mujer pobre.

La violación es el acto más encorsetador que puede producir el patriarcado contra la mujer. Es una maquinaria del miedo. No afecta solo a las víctimas, nos afecta a todas las mujeres. Porque no depende de como vestimos, no depende de como hablamos, no depende de como caminamos, no depende de lo tarde que sea cuando volvemos a casa, ni de lo tarde que sea cuando salimos de casa, no depende de lo borrachas que vayamos, no depende de las drogas que tomemos, ser violadas no es algo que nosotras podamos controlar, no depende de nuestra clase, de nuestra formación, ocupación, ni de nuestra edad. Por lo que no tenemos una fórmula mágica para evitar una agresión sexual.

Ronda los 20 años, y se había creído las promesas de los hombres demócratas y progresistas sobre la libertad y el respeto a la mujer, por eso se atrevió a ejercerla, y caro ha pagado el precio de la cruda realidad: año y medio de prensa, de seguimientos, de amenazas, de pesadillas, de llanto, de miedo y de heridas, año y medio repitiendo lo que ocurrió en aquel portal frente a cejas que arquean y anotan. Pero no está sola. Las manos seguirán proyectando gritos de indignación, rabia y dolor, porque contra esto, que nos afecta a todas, seguiremos luchando por cada espacio, público y privado, en cada plaza, porque ya no creemos en las promesas de igualdad de quien estigmatiza el Feminismo.

Si el machismo y los valores patriarcales siguen instaurados y vestidos con togas escrutando la vida de las mujeres víctimas de agresiones sexuales, de violencia de género, de extorsión, de despidos nulos, y de explotación sexual y reproductiva, el Feminismo tomará las calles, y el miedo cambiará de bando. Yo sí te creo.

 

Salvem allò que fa democràcia

Ahir va ser el día més trist de la seua vida per al menys tretze famílies i per a tots aquells i aquelles el primer que voldria fer és mostrar-vos el meu dol.

És impossible ignorar allò que ens ha fet el fanatisme politic, religiós i masclista.
A les mares els farà igual sapiguer el malnom del conductor, si ho ha pensat el Daesh o si fos idea de Al-qaeda, han mort 13 fills i filles per fer allò senzill i apolític com pot ser passejar per la Rambla al mes d’agost.
Aquest colp ens ha tocat a prop, en una ciutat que sense saber si Espanya és a prop de Mèxic, els estrangers ja saben que té platja i juga Messi.
Quan es parla de la raó que porta a un jove per ficar-se a una furgoneta de lloguer i dedicar la tarda a omplir de pànic els nostres carrers, és d’una ignorància molt trista molestarse-se perquè aquestes raons és donen en nom del govern de la Generalitat en la seua llengua cooficial.

El nacionalisme perifèric propulsat per la burguesía catalana i suportat per la esquerra republicana posmaterialista han creat un clima de repulsa a la nostra llengua que faria vergonya a Ramon Llull i a Mercè Rodoreda i la seua colometa.

Només un monolingüe ple de bilis centrista i xenòfob pot queixar-se de l’ús de la llengua catalana parlada pels representats de tots i totes les catalanes (que tenen accés al coneixement de la llengua només arriben), en cap cas per als medis de comunicació aquesta llengua és impediment per fer un directe a l’escala i que és puga entendre a casa de la família Garcia de Lorca, com mai ho ha segut per doblar i traduïr al moment els comentaris esportius darrere els partits del Barça.

 

Recordem què els teòrics del terrorisme que ens mata a Europa i els mata a Siria volen acabar amb la nostra democràcia, amb la nostra llibertat per escollir anar a l’escola i estudiar filosofia en castellà, amb la nostra llibertat per passejar per la Rambla en pantaló curt i samarreta, i tindre una dona alcaldessa,  volen acabar amb les normes que tant ens ha costat i em lluitat front altres radicalismes i feixismes.

Prou morts ha deixat ja el fanatisme i la intolerància com per a que nosaltres,  les defensores de la democràcia i les seues normes de convivència censurem,  la llengua.

La pereza de las pelirrojas

En verano dan pereza muchas cosas, los artículos académicos con imperativos a tomar las armas para cambiar el mundo aún más. Imaginaos documentarse para un artículo huesudo. Aún así, algunas no nos rendimos. Reírnos es algo imprescindible, en época estival se discute más, los contratos de temporada arruinan las vacaciones y quiénes las tienen se divorcian, los padres y madres se agobian por la compra de corticoles y los niños y niñas se deprimen con el fin de los amores de verano.

Digamos que nos ponemos a ver películas, de las que echan en la TDT porque en el pueblo el Plus es un privilegio de los bares y lo más parecido al cine es el vídeo de la boda de tus padres.

Imagínate que por un azar de destino, estás viendo la tele con las gafas puestas, las gafas moradas, ves una película totalmente diferente a la que vistes cuando la estrenaron por primera vez en la ciudad y fuiste a verla con cubo de palomitas de kilo en la última fila del cine.

No te puedes creer el papel de simplona que hace la novia del superhéroe. Después de esa película empieza otra, aún no te has recuperado del susto y aparece una animadora que es el llavero del Quarterback. Y por la noche, una de espías ¡vaya por fin una mujer que sabe construir oraciones subordinadas y tiene una carrera propia! Pero aún así aparece con menos ropa que su compañero y cae rendida ante sus pies.

Te dejas las gafas puestas, sunque aprietan y cómo sabes que existen feminismos y no el feminismo, que existen las mujeres y no la mujer, te fijas en la diversidad de papeles de las actrices, y te surge una pregunta: ¿por qué la novia del superhéroe es pelirroja? Subes al tejado a buscar el 3G necesario para comunicarte con los dioses.

Como no has visto muchas películas de superhéroes, o mejor dicho, porque mientras la echaban intentabas dormir, pasar el siguiente nivel de Candy Crush o cualquier tarea de mayor relevancia, vas a Google y se lo preguntas. Google es la mejor representación de la basura que somos como sociedad, y eso con tus gafas moradas ya lo sabes en lo alto de la construcción del siglo XIX.

Buscas “novias de superhéroes”, y te aparecen mujeres pelirrojas, por supuesto, medio desnudas. Le haces la misma pregunta al oráculo, y te responde que las animadoras son rubias. Y por supuesto, las espías morenas. En Hollywood lo tienen claro. La afroamericana, la negra secas, la latina y la asiática son la cuota meditada de diversidad, su aparición en pantalla no es fruto de la valentía de los guionistas por reflejar quiénes somos, es mera maquinaria capitalista.

Si buscas súper heroína, animadoras, o mujeres espías, por alguna razón Google cree que deseas ver primero las que menos ropa llevan. Todas las profesiones en su versión femenina tiene menos ropa que la versión masculina, podría ser efecto de la feminidad de la pobreza y la desigualdad salarial que no nos permite comprarnos ropa de tamaño normal. Si no fuese porque esa tela siempre falta en los espacios más sexualizados de nuestros ya sexualizados de por si cuerpos. Pasa lo mismo con la búsqueda de gays/lesbianas, todo aquello que en el imaginario del hombre heterosexual (blanco, rico, etc) sea factible para una masturbación satisfactoria ya existe, tiene poca ropa y Google lo sabe.

Ser mujer se entiende para muchos en estos conceptos de disfraz y desnudez como una perfomance, son actrices, son modelos, no son mujeres de verdad, o en último término, ser mujer es una construcción social para las feministas de la teoría Queer.

La mayoría de nosotras, me atrevería a decir, no elegimos ser mujeres, no elegimos ese cromosoma ni esos órganos, puede que ni siquiera eligiesemos nosotras los pendientes, los vestidos rosas, ni tan siquiera unas gafas moradas como complemento de moda, pero hemos elegido el feminismo como estilo de vida, como forma de estar y ser en un mundo patriarcal y cruel (violento, asesino y opresor) contra nuestro género, sexo o determinante y variable que quieran definir.

Al igual que no hemos elegido ser clase obrera, no hemos elegido la renta de nuestros padres, nuestro barrio ni colegio, pero si hemos elegido tener conciencia de clase y actuar en consecuencia.

Pero es verano, no terminaré con un imperativo que os anime a tomar las armas, simplemente ¿por qué es pelirroja?

Las bicicletas no son para el verano

Para estar de moda la bicicleta y el ecotransporte vemos que pedalean los mismos pobres de siempre. La explotación puede elegir colores pastel, animales como logo e instalarse en el smartphone, pero explotación se queda.

La generación que creció con el padre de Manolito Gafotas recorriendo España en un camión debería plantearse con más mimo el significado del verbo trabajar, emprender y explotar. El padre de Manolito (como dicta la naturaleza patriarcal) mantenía a una familia de cuatro miembros y un abuelo simpático llevando detergente de aquí para allá, pero hoy los ridders consiguen poco más que para la factura del móvil y reparar pinchazos de las ruedas.

Y es que no hay nada mejor para el capitalismo, que prescindir del viejo gordo de puro y copa con aquella imagen acaudalando billetes como el tío Gilito, y hacer de ti, tu propio jefe, tú propio explotador y explotado.

De todas las formas que se puede imaginar un chaval de la ciudad de Madrid para ganarse la vida, dar vueltas por la ciudad a horas intempestivas, con ola de calor incluida, me parece la menos probable. Seguramente sea tan mencionada en las clases de primaria como la respuesta: teleoperadora.

Los años de crisis que vivimos han ido acompañados de una guerra cruenta contra los representantes de los trabajadores, que casualidad que las nuevas formas de explotación en color pastel hagan honor de la palabra emprender, y el emprendedor contento y sin derecho a sindicalizarse. Sin conocerse entre unos Riders y otros, sin compartir espacio ni centro de trabajo, sin estructura y sin apuesta de la empresa.

En las clases de economía de la empresa en los cursos de bachillerato se define al empresario como el hombre (siempre son hombres, porque tienen un don especial para emprender, todas lo sabemos) que arriesga su patrimonio. Pero la teoría siempre es muy bonita: que el empresario es el que se arriesga, que los trabajadores tienen muchos derechos, que las ciudades están preparadas para las bicicletas, que las normas de circulación se cumplen…

Ahora hay que buscarle una forma de vida a aquel que lo tenía todo, y le hemos hecho vender el coche para pagar las tasas universitarias, la luz o el agua, el alquiler, o quién sabe, la desgracia del copago sanitario.

Con lo que hemos peleado desde los sindicatos que los y las transportistas dispusieran por parte de la empresa de vehículos adecuados y seguros para su trabajo, ahora vienen con una App de círculitos a decirnos que la bicicleta mola mazo para trabajar… Qué pagar autónomos es de guays… Qué serás tú propio jefe…

Cada vez que escucho la figura del RETA(trabajador autónomo económicamente dependiente como dice el estatuto) dependiente me suena a la melodía cubana del cuentapropista de los reportajes liberales. Y es que si algo hace bien España, es presentar como especial y excepcionales casos cotidianos. La pobreza en cifras oficiales siempre será un caso aislado.

El autónomo que se paga él mismo la seguridad social (cuando puede), ahorra para las catorce pagas (que sí, que sí, que son 14!), y para los 22 días de vacaciones, trabajando tan solo 40 horas a la semana, y por supuesto, de lunes a viernes y con los 14 festivos y los domingos libres, ese sí que es excepcional!

La crisis del ladrillo ya nos pronunció los mismos versos: Lo normal es que te encuentres a profesionales que toda su vida desde los 16-18 años trabajaron por cuenta ajena, que un día el mismo jefe que no le ha pagado en los últimos 4 años las horas extra le viene con la idea de reducirle la jornada para que esas horas que no le paga, se las pague el estado al pasar a ser demandante de empleo, y ya, en los últimos tres años, ha ido viendo cómo sus compañeros más veteranos, los que tienen cargas familiares, el coche y la hipoteca, han decidido ser sus propios jefes, porque aguantar al jefe de siempre que te pague la seguridad social es un asco pudiendo aguantarle, usar su centro de trabajado, sus herramientas (ojo que esto ya es un lujo del cuentapropista) y sus horarios y condiciones laborales y pagarte tú mismo después de hacer factura, declarar IVA, descontar seguridad social, IRPF y el impuesto al Sol, que seguro que también sale de ahí, y como somos ecotransporte y ecolaborales, lo pagas feliz, olé tú, que eres tú propio jefe!

“El calor en la ciudad es insoportable”, se jactan desde la prensa con el canutazo a los turistas, a los domingueros de terraza que toman cup of café con leche, los ecodeportistas en el Retiro, los críos multiraciales en Madrid Río, que ya han olvidado que Madrid no tiene playa… Pero el verano no calienta igual para todas, seguimos teniendo miles de viviendas sin aislamiento, cientos de camareros y camareras de la ciudad trabajan en locales sin aire acondicionado y si lo tienen, su presencia perenne en la terraza les marchita la vida, seguimos con los sueldos precarios de los socorristas que yacen bajo las sombrillas (y dando gracias porque es el primer trabajo del chaval y algo le cotiza), seguimos con las obras, con los carpeteros de las ongs y derivados que van desde la Glorieta de Marqués de Vadillo hasta Avenida de América, (aunque sabemos que somos sus víctimas seguras en Fuencarral, Preciados y calle Orense), los mecánicos de ese taller Paco que lo más parecido al aire acondicionado ha sido el elevalunas eléctrico, y así podíamos mencionar todos los oficios que ya conocemos y peleamos por unos salarios, una pensión, una jornada… Seguimos luchando porque la única forma de no caer es seguir pedaleando, pero hasta eso nos han robado como plusvalía

Seremos nuestros propios jefes, inundaremos Madrid del color turquesa, de bicicletas, de desesperación y abuso, porque cuando creíamos que el capitalismo cedía, tan solo estaba cogiendo impulso.

Reto Popsugar 2017 📖🌟

Una forma de denunciar la poca visibilidad que tienen las autoras, las mujeres, en literatura es buscar un género en concreto, o acudir a un listado de clásicos de tal siglo. Los ejemplos y los grandes escritores siempre son ellos, como medida de la excelencia, por lo que cada vez que ves algún artículo cuñado sobre los must, te preguntarás ¿y las mujeres? Por ello, para seguir apoyando a nuestras escritoras, os animo a seguir el reto Popsugar de este 2017 buscando autoras. #thefutureisfemale

Aquí os dejo el listado traducido, espero que os ayude y si veis algún error estaré encantada de corregirlo.

Espero que disfrutéis de este reto y compartáis vuestros títulos, en Instagram se aglutinan bajo el hashtag #popsugarreadingchallenge . En #piensaglobalactualocal tendréis una reseña prácticamente cada semana en formato página. Feliz 2017!! 😘📖

  • Un libro recomendado por una bibliotecaria
  • Un libro pendiente desde hace tiempo
  • Un libro de cartas
  • Un audiolibro
  • Un libro escrito por una afroamericana
  • Un libro con alguna de las cuatro estaciones en el título
  • Un libro con una historia dentro de otra historia
  • Un libro con varias autoras
  • Un thriller de espionaje
  • Un libro con un gato en la portada
  • Un libro firmado con seudónimo
  • Un libro cuya autora o protagonista sea discapacitada
  • Un libro de un género que no lees
  • Un libro sobre un viaje
  • Un libro publicado en 2017
  • Un libro con subtítulo
  • Un libro sobre una criatura mitológica
  • Un libro que siempre que lees te saca una sonrisa
  • Un libro sobre comida
  • Un libro desde una perspectiva no humana
  • Una novela steampunk
  • Un libro con consejos profesionales
  • Un libro con el lomo rojo
  • Un libro que transcurra en la naturaleza salvaje
  • Un libro que adorabas de pequeña
  • Un libro cuya autora es nacional de un estado que nunca has visitado
  • Un libro cuyo título contenga el nombre de la protagonista
  • Un libro que tenga lugar durante la guerra
  • Un libro que tenga un narrador poco fiable
  • Un libro con fotografías
  • Un libro donde las protagonistas son de duna etnia distinta a la tuya
  • Un libro sobre una mujer interesante
  • Un libro que se desarrolle en dos tiempos distintos
  • Un libro cuyo título tenga un día de la semana o un mes del año
  • Un libro que tenga lugar en un hotel
  • Un libro escrito por alguilen a quien admiras
  • Un libro cuya película se estrene en 2017
  • Un libro que tenga lugar en una vacaciones distintas a la Navidad
  • Un libro que compraste en un viaje
  • El primer libro de una saga que no hayas leído

Y si puedes llegar a un libro semanal tienen 12 libros más:

  • Un libro recomendado por una autora a la que admiras
  • Un Bestseller de 2016
  • Un libro en cuyo título aparezca un familiar
  • Un libro sobre una inmigrante o refugiada
  • Un libro que abarque toda la vida del personaje
  • Un libro de un género o subgénero que desconocías
  • Un libro con un personaje excéntrico
  • Un libro con más de 800 páginas
  • Un libro de lance
  • Un libro mencionado en otro libro
  • Un libro sobre un tema tabú, un tema difícil
  • Un libro basado en la mitología

Viajad jóvenes, viajad!

Hoy el Parlamento Europeo debate la aprobación a propuesta del los populares de obsequiar a todos y todas los jóvenes con un billete de interrail al cumplir 18 años.

Tras la medida italiana de los 500€ a los jóvenes para gastar en cultura, los conservadores se suman a esta popular y nada redistributiva política pública.

Las jóvenes aplaudimos esta medida, es una oportunidad inmejorable para conocer nuestra Unión. Para conocer las ciudades que forman parte de nuestra geografía europea, más allá de los miembros, alcanzaría a 30 Estados.

Se pretende frenar el euro escepticismo y la xenofobía entre los más jóvenes. Más lo primero que lo segundo.

El Erasmus no es suficiente para hacer Europa atractiva entre los jóvenes, parte de la base universitaria y no todos los jóvenes quieren o pueden acceder a las facultades europeas, no todos los universitarios pueden permitirse irse o les conviene en sus estudios.

Con el Interrail gratuito (aún no sabemos durante cuánto tiempo ni con cuántos países de contaría en el obsequio) se intenta solucionar esta medida. Ahora todos los jóvenes podrán viajar.

Todos y todas?

Una política que no contempla las oportunidades reales. Froilán, el infante de España recibiría gratuitamente un billete de interrail, y también mi hermana, hija de un hostelero con contrato fijo discontinuo. No hace falta que os diga, que para mí hermana, dormir y comer en otra ciudad europea es un esfuerzo para mi familia superior al esfuerzo económico de la familia Borbón.

Partiendo de ahí, de lo poco justa y redistributiva que es la medida, si los equipos nacionales fueran inteligentes lo venderían como una azaña popular que llevaría a los nuevos votantes a las filas conservadoras, porque todos, los adultos a los que ya dan por perdidos, pagarían una medida que puede estar contaminada por un populismo europeísta que esconde intereses partidistas. Es una medida distributiva en toda regla, cuyos costes son difusos porque los asumimos todos, y beneficios solo unos pocos, se concentra en los nuevos votantes. Pero además, con el agravante que no es ni siquiera redistributiva en su conjunto y mucho menos al detalle.

Los adultos trabajan y se pueden permitir viajar (como si no hubiese trabajadores precarios de todas las edades) así que se va a invertir parte de sus impuestos en que viajen aquellos que no han accedido al mercado laboral y que no tienen ahorros o ingresos comparables a los de un adulto medio. Esta es la premisa.

En la Europa de los recortes de las pensiones, se puede abrir un conflicto generacional con esta medida que según medios alemanes citados por El País, el coste sería de 1.500 millones de euros al año. Y que puede que al final no sirva más que para rescatar con dinero público la estructura ferroviaria, en la que Bruselas ha invertido 23.400 millones en los años más duros de la crisis, y planea invertir otros 29.900 en los próximos cuatro. Se pagaría a las empresas de trasporte su cánon por jóven aunque nunca llegase a montar en ningún tren?

Si populista es la medida italiana de regalar 500€ a todos los jóvenes independientemente de sus ingresos, populista fue el cheque bebé impulsado en España por Zapatareo, y populista es el billete para todos del Interrail.

Lo revolucionario es conseguir que todos tengan las mismas oportunidades para viajar. Pero claro, no le vamos a pedir nada revolucionario a la socialdemocracia europea, y muchos menos al grupo popular.

A los jóvenes que creemos en una Europa más social sólo nos queda la esperanza de que se mejore y mucho (que hay margen) la propuesta en su desarrollo, como que se incluya una red de albergues u hostales seguros e igualmente gratuitos, así como puntos de información y de encuentro, o que de una vez desaparezca el roaming.

Medidas que mejoren esta política pública para que de verdad sea efectiva, y la juventud pueda viajar, sin ser un obstáculo económico su procedencia social, pueda conocer nuestra Unión, y estar orgullosa de la construcción Europea.

El feminismo no es esclavitud

<<Parece que el movimiento feminista está articulado por fin, que tienen claros sus objetivos de emancipación de la mujer, y parece que de una vez por todas han visto en el sistema capitalista y en la articulación del patriarcado su enemigo de clase y de género”. Pues vamos a dinamitar el buen rollito.
¡Vamos a empezar a dividir a las feministas! Vamos a hacer cuña en los feminismos, vamos a poner sobre la mesa el alquiler de vientres, la explotación sexual, la religión, la orientación del deseo, el lesbianismo, la desigualdad salarial, la feminización de la pobreza, la esperanza de vida, el servicio militar, los concursos de belleza, la custodia compartida, las denuncias falsas, el aborto, el feminismo de dos velocidades, “la mujer de la limpieza”, la baja por maternidad, la talla 36-38, las princesas, el príncipe azul, el-pene-con-vida-propia; ¡vamos a hacer de 50 sombras un Best Seller!, y así todas las mujeres querrán pulseras de platino y un cuarto de tortura en casa (también deben aceptar las de plata tibetana, ya sabéis, por eso del feminismo de dos velocidades).

Y vamos, nosotros, los hombres blancos, los hombres heterosexuales, los hombres ricos, los privilegiados, vamos a hacernos feministas, vamos a defender a las mujeres que libremente se arrodillan ante un bukake frente a cuatro ángulos de cámara Full HD, vamos a aplaudir a las trabajadoras sexuales del polígono Marconi que voluntariamente han entregado su pasaporte al proxenta, vamos a pedir nuestros niños por encargo a las universitarias que libremente deciden pagar así sus caras carreras universitarias, vamos a convencer a las futuras generaciones de que arrimar el-pene-con-vida-propia y susurrar a una desconocida en el metro “que bien te sienta el negro” es un piropo que libremente y con una sonrisa deben acoger. Vamos a cuestionar a las víctimas, vamos a preguntar como vestían, porque iban solas, porque no corrieron, o porque no estaban en casa con su padre o su marido aquella noche la supuesta violación.
Vamos a hacer bandera de los eslóganes feministas, vamos a decirles a nuestras hijas que “mujer bonita es la que lucha”, porque han nacido para ser bonitas, para gustar, para complacer, para ser agradables, para ser amables, para gustar a los hombres (por dios, que mi niña no quiera gustar a ninguna otra mujer), vamos a enseñarles a cocinar y a ser pacientes para tener un buen marido, y vamos a llamarnos feministas aunque no tengamos ni idea de cómo programar la lavadora.>>

El privilegiado, el que siempre ha sentido que su pene-con-vida-propia decidía el curso de la historia se ve amenazado y necesita de las mujeres y de nuestra lucha feminista para revertir nuestros logros. La polémica del burkini es un instrumento más de la crisis que acontece el status quo heterosexista -normativo- y patriarcal.
Los feminismos defienden que el cuerpo de la mujer, que el cuerpo femenino, no es un objeto sexual, que no tenemos que sentirnos culpables de gustar o no gustar, que nuestro cuerpo no provoca nada, que el problema está en los ojos del que mira, en las manos del que abusa. Que nuestro cuerpo es nuestro, solo nuestro, tal y como es, es perfecto.
Entender que la mujer musulmana que se cubre de cejas a tobillo es libre es tan solo un tópico más de la cuña patriarcal y heterosexista que amenaza a los feminismos. Patriarcal porque no se pone sobre la mesa que el hombre musulmán deba cubrirse en público, que el hombre musulmán ofenda a su mujer, a su madre o a su hija por afeitarse la barba o por vestir bermudas. Patriarcal porque impone a la mujer, solo a la mujer y solo a la hija, la obligación de preservar el buen nombre de la familia haciéndole olvidar al mundo que ha tenido la desgracia de ser una mujer, de nacer en un cuerpo de mujer que es menos puro, menos bueno y más amargo que el cuerpo de un hombre. Debe hacerse invisible al resto de hombres, disimular que es mujer, que tiene unos atributos femeninos provocadores de deseos sexuales, porque solo debe gustarle a su marido, como si fuese cuestión de apretar un botón elegir cuando gustar y a quién, y ese botón, como el patriarcado no lo ha inventado (de momento), se cosen burkas, se diseñan pañuelos de colores para que sean libres de taparse el pelo, se les rocía de ácido, se les casa a los 14 años con su violador, se les vende, se les rapa el pelo, se las venda el pecho y los pies, se les niega el acceso a la educación, y ahora se confeccionan burkinies y se venden por internet, porque el patriarcado, si algo es, es capitalista, si algo quiere, es la globalización de sus valores. Es el patriarcado interclasista y univeral el que impone el velo, el burka y el burkini, el que deja que decenas de niñas ardan en el incendio de su escuela antes de permitir que llevarán el pecado de sus cuerpos a los ojos de los bomberos.
Es heterosexista y machista porque se basa en la criminalización de la mujer ante los abusos que contra su cuerpo se cometen (pura cultura de la violación), se las convence del amor romántico y bondadoso entre un hombre y una mujer para que dejen de ser cuanto antes una carga familiar. La mujer es entendida como aquello que da nombre a un cuerpo del que es lícito abusar, como aquel cuerpo hecho por y para la satisfacción del deseo masculino, un cuerpo de delito, un cuerpo de pecado, un alma impura. Pero un cuerpo, al fin y al cabo, un objeto que tiene dueño, que solo puede ser sometido a un hombre si quiere ser un cuerpo respetado, es decir, que la buena mujer que se respeta es aquella que se somete a un solo hombre hasta el fin de sus días. La buena mujer es la mujer sometida a un hombre, propiedad de un hombre. Y sometida hasta el punto o desde el punto foucaltiano de disciplina, de normalización e interiorización del discurso de sometimiento. Sometida porque ella ha elegido someterse, así que como lo ha elegido es una feminista de verdad, una igualitarista que no está loca como las feminazis que no se depilan para hacer topless en la playa.
El Estado es esa construcción moderna que monopoliza la violencia y prohíbe que vistamos burkini en Francia porque cuatro entendidos derechistas, xenófobos y machistas privilegiados relacionan llevar burkini con poner bombas… pero no relacionan poner bombas con coartar libertades. El islamismo radical y violento del Estado Islámico es anti feminista, y les encanta poner en el punto de mira el cuerpo impuro de la mujer, dueña del pecado original, para que sienta que está siendo observada, por ellos al decirle que debe tomar el sol en burkini, y por los gendarmes que le pedirán que sea una mujer más en bikini en la costa azul, como si, libre y voluntariamente, por supuesto, estuviese en el Panóptico. No olvidemos que en España nuestras bisabuelas no podían salir de casa sin velo, y han sido muchas las luchas para dejar atrás la imagen de Doña Rogelia, como para que ahora, al ese oscuro pasado lo llamen libertad.
Y los feminismos observan desde dos frentes la polémica, observa como el hombre privilegiado viste y desviste a la mujer. Cuestiona la xenofobia que se esconde tras una medida contra la diferenciación de las mujeres musulmanas del resto de las mujeres de la República, ¿Qué está pasando en Francia para que las mujeres musulmanas no se sientan ciudadanas libres en las calles? ¿Qué está pasando para que las mujeres musulmanas sean antes que nada musulmanas en las calles de Francia, en las playas de Francia, quieran diferenciarse del resto de mujeres que viven en las calles galas por cuestiones religiosas? Esas son las preguntas que los feminismos deben hacerse.
Necesitamos un feminismo que nos de las respuestas para emanciparnos del patriarcado que nos da la libertad para elegir ser esclavas del sistema heterosexista. Un feminismo para combatir la falsa libertad con la que elegimos lo injusto. Porque eso no es libertad. La denuncia, la lucha feminista, el apoyo a nuestras camaradas sometidas en cualquier parte del mundo no parte de la diferenciación del origen étnico o de clase, nuestra lucha es contra el más cruel y despiadado sometimiento humano, que es el que ejerce el hombre sobre la mujer (que puede estar antes o después de la lucha de clase).
En aquella clase, religión, etnia o nación donde la mujer esté sometida al patriarcado y al heterosexismo, ahí habrá machismo, y ahí será necesario un feminismo combativo que luche por empoderar a la mujer, para que libremente acceda a vestirse y desvestirse, a librarse del pecado original y de la culpa de haber nacido en un cuerpo femenino, en un cuerpo de mujer.

Publicado en Gacetin Madrid

Opinión: El Feminismo no es esclavitud

 Aug 28, 2016