La infancia que no sufre

Hoy es el día universal del niño y vais a leer mucho, muchísimo sobre niños que sufren. Porque si algo vende, es que los menores sufran, pasen hambre, tengan a su madre en prisión, se desconozca quién es su padre, sufran acoso escolar, fumen con 12 años y pierdan la virginidad sin recordar con quién a los 13… eso es lo que garantiza un clic rápido al enlace de un post que no supera las doscientas palabras.

El 20 de noviembre se celebra para recordar la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 (y de la Niña, aunque antes no se utilizaba el lenguaje inclusivo, y porque todo lo que se firma en inglés, presume de género neutro aunque sea esa la excusa para no denunciar las particularidades de las menores que sufren por ser mujeres y no por ser menores, pero ese no es mi tema de hoy).

Podemos pensar, por un lado, en los compiten en las olimpiadas, en los mundiales, en los shows, en los concursos de barrio. De quienes entrenan más horas de las que sus padres pasan en la oficina, de quienes tienen el carné de la Federación antes de tener el carné de la biblioteca. Quienes nunca esnifarán pegamento en las callejones del barrio, pero sabrán perfectamente que se siente tras una infiltración antes de que les baje la regla o se hayan afeitado. Tendrán lesiones deportivas que se harán crónicas antes de sacarse el carné de conducir… pero nunca les faltará un plato en la mesa… por eso hoy nadie os hablará de ellos ni de ellas.

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Por la puerta del servicio

El Partido Popular siempre ha sido visto como la representación parlamentaria de la derecha más rancia de Europa, y ahora que le ha salido competencia por la derecha y por el centro, se debate entre procurarse miembros de las cruzadas y evangelizar colonias.

Se extiende en la neolengua de los salvadores, de ellos que son dueños de los valores tradicionales y del progreso (económico de libre mercado) el concepto de la igualdad, porque para ellos ya somos todos iguales, hemos tenido las mismas oportunidades, y quién no tiene más, es porque no se lo merece, porque no se ha esforzado, no tiene mérito, ni capacidad… porque no ha sabido aprovechar su tiempo, porque no apostó por la carrera universitaria correcta, la formación profesional correcta, se casó demasiado pronto o demasiado tarde, tuvo los hijos cuando la empresa la necesitaba… porque se arriesgó demasiado perdió… como si las cartas no las repartirse la banca.

Así que para ellos, vivimos en un mundo en el que el Gobierno está robando a los ricos que se han ganado cada euro de su patrimonio mediante la merecida herencia, la merecida SICAV y la merecida cuenta en Luxemburgo, para dártelo a ti, pobre miserable que no quisiste procurarte un trabajo de verdad y ahora reclamas que te suban el salario mínimo por reponer cartones de leche o recoger cebollas. Trabajar en el campo, trabajar limpiando escaleras, trabajar en las bateas… eso para ellos no es esfuerzo, es mala suerte.

El salario mínimo no es lo justo que garantiza la subsistencia de la clase trabajadora, el salario mínimo para ellos significa que te mereces eso, lo mínimo, y ya se preocupan ellos de contratos de formación, de media jornada, de economía de la miseria… para que aún te merezcas menos de lo mínimo.

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10 años lloviendo sobre mojado

La banca nunca pierde y el 15 de septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers perdimos todos sin haber llegado nunca a apostar. Este pistoletazo de salida, simbólico, se ha acuñado posteriormente, en el análisis desde la perspectiva del tiempo transcurrido y de las consecuencias de la burbuja inmobiliaria y crediticia. En septiembre de 2008 muchos negaban la recesión, y otros muchos, ya llevábamos años desacelerados.

Las consecuencias de un crecimiento económico ficticio que se sustentaba en el ladrillo y en el hormigón, en el crédito personal e hipotecario, nos introdujo en el vocabulario y en el telediario el concepto “morosidad”, y entre los que llevábamos años en crisis nunca supimos lo que es un desahucio porque nunca nos pudimos permitir una vivienda en propiedad, y mucho antes de la quiebra del gigante norteamericano ya asumíamos con normalidad la mudanza anual al finalizar el contrato de alquiler.

Recuerdo en las transcripciones de grupos de discusión que se hicieron acerca del 15M y de la Crisis, un grupo de señoras que se identificaban como “clase media-alta”, que definían la crisis como: “comprar lo mismo pero no de la misma forma“. Mientras Coca-Cola anunciaba su deslocalización y decenas de personas eran condenadas al desempleo estructural, para un sector de la población la crisis había supuesto el paso de la lata a la botella de dos litros.

Algunos no sufrimos esa pérdida de capacidad adquisitiva, porque nunca la habíamos tenido. Ya llevábamos años practicando la economía colaborativa mucho antes de que desde las plazas se reivindicase el fin del consumismo capitalista: heredábamos la ropa y los libros de texto. La multipropiedad para las vacaciones suponía compartir habitación con el resto de primos en casa de la abuela.

Tras estos años de crisis, ya una década, que ha condenado a una generación entera a no tener recuerdos del milagro económico español, la ideología de clase es lo único que puede salvarnos.

Los ricos son más ricos que antes de la crisis porque saben que son ricos y siempre lo han sabido, y en consecuencia han actuado para defender sus intereses patrimoniales. Pero a los pobres, nos hicieron creer que éramos los nuevos ricos sin tener las herramientas para defendernos. Tras diez años de crisis, ya va siendo hora de darnos cuenta: ni fuimos ricos, ni somos ricos, ni seremos ricos.

Ser rico no es tener un sueldo que supere las cuatro cifras, una vivienda por cada miembro de la familia y seguro de salud para la mascota. Ser rico es un estilo de vida, y si no entras a formar parte de este club con plena legitimidad, tarde o temprano estarás fuera. Pero tuvimos a demasiadas familias convencidas que se habían hecho ricas y demostraban ante el mundo su estatus matriculando a sus hijos en colegios privados, viviendo fuera de la M-50 con un cuarto de baño por miembro de la familia y pasando el invierno en Baqueira y el verano en Mallorca.

 

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El drama de la vuelta al cole

Lunes 10 de septiembre, para millones de niñas y de niños en España es sinónimo de vuelta al cole. De cuadernos nuevos, bolígrafos de tres colores y un paquete de seis gomas cuadradas que están ahí para remplazar a las caídas bajo el sofá, ya que aún no ha habido una generación capaz de salvaguardarlas hasta su agotamiento, y el paquete de Alpino que te hace creerte capaz de pintar paisajes suizos desde un colegio en Villaverde.

La ilusión del primer día, la ilusión de verse después de todo un verano asalvajados en el pueblo, estrenar de todo y de nada a la vez porque cada vez son más las madres que recurren a Wallapop para uniformar a sus hijos y provisionarles de los libros de texto.

La ilusión de volver a empezar de nuevo, ser una persona diferente, con un par de kilos menos, con unas gafas contra la miopía y el astigmatismo más modernas, sin brackets… con la esperanza de que el cambio experimentado y los centímetros que se ha crecido durante el verano consigan ahuyentar a los abusones del patio.

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“El repartidor de kebabs al que nadie mira”

El verano de 2018 no pasará a la historia por su movilización laboral, ya que no se van a parar grandes industriales empleadoras, sino que los que ya no quieren seguir pedaleando bajo el sol son falsos autónomos, fácilmente reemplazables.

Hay tres reclamaciones de la explotación laboral del siglo XXI vía App con colores degradados que resaltaré porque si sigo escribiendo sobre los colectivos desfavorecidos a los que nadie presta atención, me quedaré sin lectores influencers que hagan RT.

Deliveroo

Hace un año en esta columna se denunciaba que las bicicletas no son para el verano, los riders se dieron cuenta de que no eran tan cool como la mochila turquesa les hacían parecer. Cobrarle un 30% de comisión al restaurante que prepara la comida y pagarle 5€ a la persona que lo reparte es un negocio redondo para un hombre que me imagino igual de redondo acariciando un gato egipcio (como buen burgués enrollado).

Los falsos autónomos, que en realidad son los trabajadores engañados, han ganado la batalla al sistema de explotación de alertas y bicicletas. Deliveroo deberá reconocer que lo que tiene son asalariados, y tras la inspección de trabajo que ha acorralado tanto a esta marca como a Glovo, anuncian mejoras salariales… como si de su voluntad dependiese y no de una sentencia.

Plataformas de trabajadores como Riders X Derecho le han dado la vuelta a la atomización de las trabajadoras y trabajadores que las multinacionales de plataforma web habían logrado, y que el sindicalismo clásico más representativo en España no había sabido dar respuesta fuera de la fábrica. Oriol Alfama para una entrevista en la Vanguardia lo deja muy claro “La Internacional del siglo XXI es el grupo de whatsapp”, una herramienta fundamental para coordinar la respuesta al recorte de derechos laborales y sociales.

Amazon

Con el gigante de las compras rápidas a buen precio no solo se abusa de los repartidores, sino también de todo un conjunto de personal logístico y administrativo al que se le motorizan los pasos. El Prime Day no sería posible sin rebajar los costes laborales, Madrid, Alemania y Polonia se plantaron.

Ryanair

El gigante de la precariedad que planea, el gigante de la falta de respeto continua al turista low cost. Como si le pudieses poner precio a la excelencia en la atención al cliente, y sobre todo, a la seguridad, y prescindir de ella.

Estas empresas sobreviven a las batallas sindicales porque no te prometen el trabajo de tu vida, sino que es para un par de meses hasta que empiecen de nuevo las clases, o para ganar millas de vuelo. En un trabajo en el que no te quedas, en el que no tienes estabilidad y solo piensas en progresar a uno mejor, no te molestas ni lo más mínimo en su red sindical. No recordarás el nombre de tus compañeras de trabajo y no te molestarás ni lo más mínimo en conocer sus preocupaciones ni aficiones. Como los trabajadores siempre están de paso y atomizados, nunca mejorarán sus condiciones. Los trabajadores y las trabajadoras aguantarán el tiempo máximo que pueden, que es lo mínimo que necesita recursos humanos para reemplazarles.

Y los clientes… han pagado tantos por tan poco precio el billete que el querido jefe que desayuna en Dublín con su cooker en el regazo poco le importa lo que puedan sufrir los mileuristas que se han quedado sin vacaciones, porque no tienen recursos para plantearle la demanda que se merece.

Por último, ahora viene la reflexión, que me gustaría a mí que quedase propia del pico de la mesa del Intermedio.

Sobre las condiciones laborales, la responsabilidad social de la empresa, y cómo actuamos como consumidores hay una reflexión que cada uno debe hacer desde su sofá, su manta, y su cuenta de Netflix de progre los días de lluvia: ¿pides comida para llevar?

Al motorista que te trae ese kebab de 3’5 le ves calado hasta los calcetines cuando le abres la puerta, y aún así, el próximo domingo de lluvia pedirás pizza porque el kebab es muy lento. ¿Eres consciente de la siniestralidad de Telepizza?

Si escuchas los frenazos de la moto de 45cc y ves empapado al repartidor, o sudoroso al rider un medio día de julio… como no vas a tener estómago para vestirte con las camisetas de algodón cosidas en un sótano de Marruecos, si no lo ves.

Reflexiona, pero no te olvides de compartir los 5 beneficios de montar en bicicleta durante el verano, ni los 5 destinos más baratos a los que viajar con lo que te quepa en la mochila, que eres un progre de bien.

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“¿Y si fuésemos una provincia francesa?”

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El 2 de mayo en Madrid se recuerda la insurrección armada contra las tropas napoleónicas que desembocaron en la Guerra de la Independencia Española.

Entre los españoles se encontraban los afrancesados, que fueron tildados de traidores por colaborar con la ocupación francesa creyendo que así se atraería la modernidad a España, eran la clase intelectual del país.

¿Pero realmente le hubiese ido mejor a la clase trabajadora española siendo francesa?

Más de 200 años después, la Reforma Laboral de Macron hace que se envidie menos a la república del norte.

Aunque como de costumbre, no lo llamen reforma sino flexibilización del mercado laboral, las propuestas del apartidistaPresidente del República han crispado a los sindicatos de clase.

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Cuatro veces clase obrera

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El responsable de UGT Juventud denuncia en su último informe que las y los jóvenes tardan cuatro veces en encontrar un empleo que antes de la crisis.

El Partido Popular saca pecho de sus cifras de paro, sin prestar atención a que tiene mucho que decir el descenso de población activa, motivada en gran parte por el número de jóvenes que se resignan a acumular títulos universitarios y formación sin salir al mercado laboral.

Como se ha recogido infinidad de veces en esta sección de opinión: la mitad de las y los jóvenes está en paro, y el 90% de quienes trabajan desarrollan una labor por debajo de su cualificación.

La generación mejor formada de la historia no tiene cabida en el país del sol y playa.

Contratos temporales y jornadas parciales crean jóvenes pobres, de media un 13% más pobres que antes de la crisis. Estos salarios y sus cotizaciones serán responsables de bajas pensiones y de la quiebra del sistema público.

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“Oda al turista en albornoz”

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El desempleo y la despoblación son el principal hándicap al desarrollo de las regiones rurales. Las regulaciones europeas que desde la década de los ochenta afectan a la explotación minera han quebrado el pacto social y la estructura económica de zonas a las que nadie presta atención.

En la comarca de Andorra-Sierra de Arcos (Teruel) sus habitantes llevan casi 30 años entre la defensa de la minería y la apuesta por la tercerización de su economía en el turismo de salud mediante la explotación de sus termas.

Los cambios en el comportamiento de la demanda turística se entienden por la irrupción de la dream society que sustituye a la sociedad de la información.

Esta sociedad se caracteriza por un turista que no busca servicios, sino experiencias: dormir hasta mediodía, comer hasta desabrocharse el pantalón, beber chatos de vino hasta la hora de la siesta, comer jamón por pura gula, caminar sin destino.

El interior y la sociedad rural de España da la bienvenida a un turista que no porta cámara, un turista que huye de la oferta estandarizada, del turismo de costa y de las agencias low cost. Y muy pocas localidades han sido capaces de canalizar esa bienvenida al turista en albornoz.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el gasto de los turistas nacionales, que es principalmente el que acude a los destinos de salud, cerró el tercer trimestre de 2017 con más de dieciocho millones de euros.

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*Fotografía “Ríos de carbón” (Mina de Ariño, Teruel) de José D. Valero Cabrejas

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“Nos faltó República para todo lo que faltaba”

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La Segunda República significó el mayor avance en derechos políticos y libertades de la historia del movimiento obrero del país.

Se cristalizó el Derecho del Trabajo con una presencia sindical en la toma de decisiones políticas y laborales como nunca antes se había manifestado.

Fueron los años de la Reforma Agraria, de los Convenios Colectivos, de los Tribunales Mixtos, del control y el arbitraje. También fueron los años de las escuelas públicas, la alfabetización, el sufragio universal, el divorcio, y el aborto, los buenos años de una política laicista.

Que desde la izquierda se defienda la memoria de la República no debe suponer una idealización libre de la crítica.

Críticas desde la izquierda, los sindicatos de clase, el feminismo y los valores del socialismo democrático.

Para que nunca se pueda hablar de los derechos alcanzados, con tanto sudor y tantísima sangre, durante la Segunda República con la nostalgia de un fin idealizado, que esconda desigualdades de clase y género.

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Contrarreforma a contrarreloj

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El procés de Catalunya se ha llevado varias cosas por delante en los últimos meses. Los temas importantes para millones de catalanes han colmado los espacios de debate sin dejar espacio a las urgencias del resto de personas que viven, pero sobre todo que trabajan en todo el país.

La detención de los principales líderes de la ANC el pasado mes de octubre desplazó la ponencia de las condiciones laborales de las subcontratas.

Varios meses después sale del fondo del cajón en una carrera contrarreloj para ganarle una semana de debate a los Presupuestos Generales.

Las “kellys”, limpiadoras en los hoteles, de las que los dirigentes catalanes no deberían olvidarse, han presionado de nuevo al Partido Socialista y a Unidos Podemos para que sus demandas sean escuchadas.

Un trabajo tan imprescindible en un hotel como la labor de hacer las camas en un hotel se está considerando externo gracias a la Reforma Laboral de 2012.

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