Los frenos a la matriculación femenina en carreras técnicas

Los estereotipos sociales y la ausencia de referentes son el principal freno a la matriculación femenina en carreras técnicas. Y esto empieza en casa.

El término STEM engloba a los grados universitarios relacionados con las Ciencias, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas, ahora mismo en España, al igual que en todas las universidades que facilitan sus datos en el mundo occidental, existe una brecha de género que llega a ser del 20% de mujeres frente al 80% de hombres, cuando por norma general se encuentra a más mujeres que hombres en la comunidad universitaria.

Entre los 15 y los 16 años, cuando se toma la decisión entre el bachillerato técnico, el sanitario o el de humanidades, ciencias sociales o artístico, aún quedan muchísimas chicas a las que les gustan las matemáticas. Es esa la edad a la que asumen mayor responsabilidad en los cuidados del hogar, la carga doméstica de las adolescentes llega a doblar a la de sus compañeros de clase, y los chicos comienzan a trabajar fuera de casa de repartidores, en un taller, en una obra… Las chicas lo harán limpiando escaleras, cuidando niños o de camareras.

A los hijos se les dota de mayor confianza, y campañas publicitarias como la de la cadena de supermercados Carrefour “C de coqueta y C de constructor” contribuyen a este rol.

Hay padres que desaniman a sus hijas a que se matriculen en una carrera técnica excusándose en que son carreras largas y difíciles, cómo si un carrera corta y fácil garantizase un puesto de trabajo tras la graduación, y obviando que las mujeres superan en la nota de selectividad a los hombres y en la matrícula de los Dobles Grados.

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Tribuna Feminista

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/08/los-frenos-a-la-matriculacion-femenina-en-carreras-tecnicas/

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No es Cabify, no es Uber… es el mercado

Empezaré citando a un pensador maño: “A mí me gusta la oreja a la plancha, las derrotas del Madrí y las facturas con IVA”.

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Con esta premisa hay muchísimos usuarios y usuarias que se decantan por el Taxi en lugar de empresas de VTC como Uber y Cabify.

Dejando para el final el debate estéril de dónde cotiza cada uno, el precio de las licencias y demás falacias populistas… vamos al debate real: ¿esto es una reclamación de derechos laborales? Es el mercado, amigo.

Corría el año 2012, yo era una cría con flequillo en Somosaguas y recuerdo un titular del periódico de las grapas “Atocha, una trampa para los taxistas”.

Bajo la rúbrica de Adrián Delgado aquel 2 de abril se denunciaba el exceso de taxistas en la principal estación de tren de España, que se quedaban allí esperando a algún despistado con maleta, en lugar de conducir sin rumbo por las calles de la capital.

La reclamación de algunos taxistas, por aquella época en la que llegaban a coincidir 300 vehículos en el mismo sitio, se resumía en eliminar el parking público de Atocha para que fuese una macro parada de taxis en la que pudiésemos elegir entre 500 conductores cuando bajamos del AVE.

Pero de este artículo, lo importante era la crítica al servicio de transporte público. Denunciaban que la aparición del servicio del aerobús les había quitado clientes.

Los taxistas entran en el debate del precio del abono transporte en las ciudades, siempre les parece demasiado barato como aparecían las reclamaciones del gremio en 2010 recogidas por Javier Costas para Motorpasión, les parece competencia desleal.

En 2005 se autorizó la entrada de “gestores” en las licencias de taxi, y la Cadena Ser recogía en 2016 que Madrid tenía más licencias que París y que se estaban trabajando 16 horas al volante porque habían aparecido nuevos conductores que se unían al oficio a los 57 años de forma asalariada. Simplemente, un exceso de oferta del servicio taxi y una bajada de la demanda debido a la crisis, les había precarizado.

Puedes leer el artículo completo en su publicación original:

https://gacetinmadrid.com/2018/08/02/no-es-cabify-no-es-uber-es-el-mercado/

“El repartidor de kebabs al que nadie mira”

El verano de 2018 no pasará a la historia por su movilización laboral, ya que no se van a parar grandes industriales empleadoras, sino que los que ya no quieren seguir pedaleando bajo el sol son falsos autónomos, fácilmente reemplazables.

Hay tres reclamaciones de la explotación laboral del siglo XXI vía App con colores degradados que resaltaré porque si sigo escribiendo sobre los colectivos desfavorecidos a los que nadie presta atención, me quedaré sin lectores influencers que hagan RT.

Deliveroo

Hace un año en esta columna se denunciaba que las bicicletas no son para el verano, los riders se dieron cuenta de que no eran tan cool como la mochila turquesa les hacían parecer. Cobrarle un 30% de comisión al restaurante que prepara la comida y pagarle 5€ a la persona que lo reparte es un negocio redondo para un hombre que me imagino igual de redondo acariciando un gato egipcio (como buen burgués enrollado).

Los falsos autónomos, que en realidad son los trabajadores engañados, han ganado la batalla al sistema de explotación de alertas y bicicletas. Deliveroo deberá reconocer que lo que tiene son asalariados, y tras la inspección de trabajo que ha acorralado tanto a esta marca como a Glovo, anuncian mejoras salariales… como si de su voluntad dependiese y no de una sentencia.

Plataformas de trabajadores como Riders X Derecho le han dado la vuelta a la atomización de las trabajadoras y trabajadores que las multinacionales de plataforma web habían logrado, y que el sindicalismo clásico más representativo en España no había sabido dar respuesta fuera de la fábrica. Oriol Alfama para una entrevista en la Vanguardia lo deja muy claro “La Internacional del siglo XXI es el grupo de whatsapp”, una herramienta fundamental para coordinar la respuesta al recorte de derechos laborales y sociales.

Amazon

Con el gigante de las compras rápidas a buen precio no solo se abusa de los repartidores, sino también de todo un conjunto de personal logístico y administrativo al que se le motorizan los pasos. El Prime Day no sería posible sin rebajar los costes laborales, Madrid, Alemania y Polonia se plantaron.

Ryanair

El gigante de la precariedad que planea, el gigante de la falta de respeto continua al turista low cost. Como si le pudieses poner precio a la excelencia en la atención al cliente, y sobre todo, a la seguridad, y prescindir de ella.

Estas empresas sobreviven a las batallas sindicales porque no te prometen el trabajo de tu vida, sino que es para un par de meses hasta que empiecen de nuevo las clases, o para ganar millas de vuelo. En un trabajo en el que no te quedas, en el que no tienes estabilidad y solo piensas en progresar a uno mejor, no te molestas ni lo más mínimo en su red sindical. No recordarás el nombre de tus compañeras de trabajo y no te molestarás ni lo más mínimo en conocer sus preocupaciones ni aficiones. Como los trabajadores siempre están de paso y atomizados, nunca mejorarán sus condiciones. Los trabajadores y las trabajadoras aguantarán el tiempo máximo que pueden, que es lo mínimo que necesita recursos humanos para reemplazarles.

Y los clientes… han pagado tantos por tan poco precio el billete que el querido jefe que desayuna en Dublín con su cooker en el regazo poco le importa lo que puedan sufrir los mileuristas que se han quedado sin vacaciones, porque no tienen recursos para plantearle la demanda que se merece.

Por último, ahora viene la reflexión, que me gustaría a mí que quedase propia del pico de la mesa del Intermedio.

Sobre las condiciones laborales, la responsabilidad social de la empresa, y cómo actuamos como consumidores hay una reflexión que cada uno debe hacer desde su sofá, su manta, y su cuenta de Netflix de progre los días de lluvia: ¿pides comida para llevar?

Al motorista que te trae ese kebab de 3’5 le ves calado hasta los calcetines cuando le abres la puerta, y aún así, el próximo domingo de lluvia pedirás pizza porque el kebab es muy lento. ¿Eres consciente de la siniestralidad de Telepizza?

Si escuchas los frenazos de la moto de 45cc y ves empapado al repartidor, o sudoroso al rider un medio día de julio… como no vas a tener estómago para vestirte con las camisetas de algodón cosidas en un sótano de Marruecos, si no lo ves.

Reflexiona, pero no te olvides de compartir los 5 beneficios de montar en bicicleta durante el verano, ni los 5 destinos más baratos a los que viajar con lo que te quepa en la mochila, que eres un progre de bien.

https://elobrero.es/opinion/item/15977-el-repartidor-de-kebabs-al-que-nadie-mira.html

Cuando la mayoría son mujeres

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La Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa analizan el número de mujeres en las Fuerzas Armadas de 57 países.

Desde esa Organización se reconoce la necesidad de feminizar las instituciones de Defensa, los Cuerpos de Seguridad del Estado. Si algo tienen en común los países que forman parte de la OSCE, desde Albania hasta Uzbekistán es que cuando las mujeres están al mando, cuando forman parte de sus plantillas, se presta un servicio al conjunto de la ciudadanía más eficaz, y se previene el abuso de poder sobre la población civil. Por supuesto, se reduce el acoso sexual entre los miembros del cuerpo, pero sobre todo hablamos de representación.

La representatividad aumenta la legitimidad y credibilidad de las fuerzas armadas.

Cuando los órganos de poder se distancian de la sociedad, la toma de decisiones se vuelve opaca y elitista, insensible a los problemas reales.

En España, las denuncias de acoso sexual, violación, despidos a embarazadas, y persecución cuasi política a las denunciantes de violencia de género, que se han dado entre los cuerpos de seguridad hacia las mujeres de uniforme, aparecen y desaparecen de los titulares de prensa.

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Tribuna Feminista

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Madres precarias, hijas pobres

La creación del Alto Comisionado para la Pobreza Infantil demuestra que Pedro Sánchez trabajará con una mirada atenta hacia las desigualdades dentro y fuera de nuestras fronteras

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La Agenda Social que ha caracterizado a los gobiernos socialistas en España y en Europa se empieza a vislumbrar en la estrategia del Partido Socialista tras la moción de censura. No sólo se pretende demostrar que un Gobierno bajo la Presidencia de Sánchez será menos corrupto que el de Rajoy, sino de trabajar con una mirada atenta hacia las desigualdades dentro y fuera de nuestras fronteras.

El Alto Comisionado de Lucha contra la pobreza infantil, dependerá del Ministerio de la Presidencia, como en la actualidad dependen instituciones tan relevantes e históricas como el CNI o el CIS, todo apunta que la mujer que estará al frente de esta cartera será la socialista Carmen Calvo.

La pobreza infantil en España se ha disparado durante los años de la crisis, los diferentes gobiernos socialistas tanto autonómicos como municipales, alertaron de esta desigualdad creciente en las familias y pusieron en marcha todas las medidas que encontraron a su alcance, como la gratuidad de material escolar o las comidas extraescolares, llegando incluso a aumentar las calorías en la comida escolar para intentar compensar la falta de nutrientes en las propias casas.

Pues acceder al contenido completo en @El_Plural

https://www.elplural.com/politica/madres-precarias-hijas-pobres_129680102

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“6 años de reforma laboral”

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La relación entre la Reforma Laboral del Partido Popular y los trabajadores y trabajadoras comenzó con bastante tormento, dos huelgas generales y muchos recelos. Pero 6 años después y sin que salgan los números para un cambio de gobierno hacia la izquierda, aquí sigue ella.

2012 fue año duro, cuando se les dijo a los trabajadores que los sindicatos eran malos, y que la negociación colectiva estaba lastrando la productividad y la competitividad de España con el extranjero (se entiende aquí por extranjero, China).

Casi un 7% de devaluación salarial después, sigue rigiendo las relaciones laborales. Se la anunció con grandes intenciones benévolas, como la de terminar con la dualidad del mercado laboral que condenaba al paro coyuntural a los más jóvenes y al paro estructural a los trabajadores con más experiencia en sectores que tras la crisis ya no existían. Terminar con los contratos temporales como forma preferente de contratación, y frenar los despidos.

 

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https://elobrero.es/opinion/item/10622-6-anyos-de-reforma-laboral.html

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La brecha salarial es un abismo social

bannerHoy, las feministas reivindican el día de la Brecha Salarial. Desde 2014 para la Unión Europea erradicar la diferencia salarial entre hombres y mujeres en sus estados miembros es un objetivo principal de la Estrategia 2020.

La Ley de Igualdad aprobada e impulsada por un gobierno socialista ponía la atención en las empresas a partir de 200 trabajadores y trabajadoras, y sin sanciones económicas no se ha materializado nada. Se habla de feminización de la pobreza porque hay más trabajadoras con salarios por debajo del salario mínimo que hombres. Eso supone que tienen menos renta disponible mensualmente, pero también que tendrán menos cobertura de la prestación por desempleo y peores pensiones. En la Administración Pública, que debería ser punta de lanza de los derechos legislados, los permisos por maternidad los piden en un 97% las mujeres, lo que supone que los hombres obtengan promoción y complementos.

Algo que no es baladí a la hora de explicar el porqué del techo de cristal, en la administración pública, con más mujeres que hombres, se cuenta con más directores que directoras. Y en la empresa privada solo el 13% de los miembros de los Consejos de Administración de las Marca España del IBEX 35 son mujeres.

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Un contrato para gobernarlos a todos

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Tras el baño de masas de las elecciones catalanas, Albert Rivera se ha presentado en el Teatro de La Latina de Madrid con un contrato para gobernarlos a todos.

Este 2018 empieza para la agenda económica de los naranjas con recetas de 2015, entre otras la del contrato único que les diseñó Luis Graciano, uno de los invitados al club Bilderbeg en 2016.

Todo muy actualizado para atacar, según dicen, la precarización del empleo y la brecha provocada por la dualidad laboral entre temporales y fijos.

En síntesis prometen un contrato que eliminaría los actuales modelos de contratación (prestando atención a los regímenes temporales) y serían sustituidos por un nuevo contrato cuya indemnización dependerá de los años trabajados en la empresa -ya que estos señores, creen que ahora la indemnización se debe a otra cosa-.

 

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El precariado

El precariado no es más que una masa de trabajadores y trabajadoras que tienen un empleo por debajo de su formación y muy por debajo de las expectativas prometidas a su generación. En su mayoría es joven, en su mayoría mujeres.

Durante los primeros años de la crisis económica, porque esto tuvo un inicio, se subían salarios en las grandes empresas al mismo tiempo que se cerraban PYMES, hagan memoria, hasta 2012 los salarios nominales crecieron un 10% (excepto en el sector público), se llegaron a firmar ERES de 90 días de indemnización mientras los autónomos echaban definitivamente el cierre.

Se reguló la situación según el precio del despido, y los jóvenes fueron los primeros en perder el empleo, tanto ellas como ellos desaparecieron de los convenios colectivos, se les prometió enormes ventajas siendo trabajadores por cuenta propia.

El precariado nunca imaginó serlo, los que nacieron en la década de los 80 y 90 crecieron con la promesa de ser lo que les diera la gana de ser. Hasta que la brecha generacional con sus padres les puso los pies en el suelo.

Se habla mucho de la brecha salarial entre hombres y mujeres, y de la mínima subida de pensiones de este 2018. Pero el verdadero drama que hipoteca a España es la brecha y la dualidad laboral que padecen los jóvenes, y por ende, doblemente las mujeres.

La mujer del precariado es una mujer con estudios universitarios que acaba haciendo un curso de protocolo sobre donde coloca la cuchara de postre en distancia a la cuchara de café y un curso de excelencia telefónica para decir con voz dulzona y sin tono plano que tras la venta del banco sus acciones no valen nada, porque la mujer que no trabaja es por que no quiere. El hombre del precariado también tiene estudios superiores y hace un curso de carretillero porque para organizar las compras que los otros pueden hacer en Amazon siempre hace falta gente.

Jóvenes del precariado que no conocieron los juernes universitarios, que no se pudieron permitir un Erasmus ni un triste verano en Canterbury para aprender idiomas, pero que acaban teniendo el mismo empleo que los que dejaron el instituto con 16 años, y con el mismo salario de hace veinte años.

Hay que hacer memoria para poder recordar que en la crisis de los 90 nuestros padres también necesitaron dos empleos para sacarnos adelante, que las madres solteras no tenían vacaciones, y que el ideal americano del ama de casa que no trabajaba no se daba más que en las películas.

La situación que sufrimos los jóvenes a costa de dos reformas laborales que lejos de acabar con la dualidad la han incrementado empieza a demostrar sus efectos. Tenemos una población cada vez más vieja y menos feliz.

Se abrazan valores de la posmodernidad y de la posverdad hasta el agotamiento. Toda una generación sin dios, ni patria, ni amo, ni señor que se pasan de semana en semana el artículo de “la generación que no quiere tener pareja”, “la generación que quiere vivir en una caravana”… como si salud, dinero y amor fueran variables independientes entre sí.

Se inventan términos nuevos para entretener al precario y a la precaria entre idioma e idioma nuevo, apps que cuestan 2’99 euros para aprender idiomas porque poco más puede pagar el trabajador que ha resumido su vida laboral en alta el lunes, baja el viernes.

La profunda indignación que inundó hace ya casi ocho años las calles de Madrid bajo el lema de “juventud sin futuro” parece que ahora prefiere combinar la ropa del rastro bajo el concepto Hipster y arreglarse la barba frente al espejo de un piso compartido (sin ascensor, sin calefacción, y con la acústica perfecta para compartir experiencias precarias por el patio de luces) con otros cinco como si todavía fuese un estudiante de primero de periodismo y no tuviese ya 33 tacos, la indignación ahora la canaliza un HBO y un Netflix pagado poco más que con un crowfunding.

Si algo es nuevo de esta nueva etapa de la crisis (porque como bien se refleja en “Un Franco, catorce pesetas”, este país siempre está en crisis) es que la mitad de los jóvenes están en paro, es decir, la mitad de la juventud que quiere trabajar no tiene trabajo, lo que es muy grave si pensamos que hay jóvenes que ya se han dado por vencidos y siguen en casa de sus padres siendo población inactiva, encadenando un máster con un CCC. La mitad de los jóvenes que trabaja, tiene un 90% de posibilidades de tener un trabajo por debajo de su formación, y ese 10% al que al parecer le ha tocado la mano mágica e invisible de Adam Smith, cobra menos que sus iguales porque tiene un contrato de formación, y cobra menos de los que menos cobran, en el caso de las mujeres.

Cada vez que están en un trabajo precario escuchan de tus jefes esa famosa frase, esto son lentejas, y si no tengo ahí fuera cientos de personas desesperadas por coger tu puesto de trabajo por menos dinero. Cómo si les hubiese tocado la quiniela con ese trabajo basura y fuesen el ganador de los juegos del hambre. Un secreto, cuanto más paro, más precariedad de las condiciones de trabajo, de toda la vida, ya lo dijo Marx en el siglo XIX.

Y aún con estas pequeñas pinceladas, quieren vendernos que la precarización y el desempleo son fenómenos independientes. Como si la mano nos tocase con un dedo para contratarnos y pagarnos por encima de convenio y pagando las horas extras, olvidando que por cada joven trabajador que se atreve a ejercer sus derechos laborales, hay cientos que reniegan de sus derechos con tal de subir al Instagram un selfie bajo el rótulo “work, work, work”.

Las bicicletas no son para el verano

Para estar de moda la bicicleta y el ecotransporte vemos que pedalean los mismos pobres de siempre. La explotación puede elegir colores pastel, animales como logo e instalarse en el smartphone, pero explotación se queda.

La generación que creció con el padre de Manolito Gafotas recorriendo España en un camión debería plantearse con más mimo el significado del verbo trabajar, emprender y explotar. El padre de Manolito (como dicta la naturaleza patriarcal) mantenía a una familia de cuatro miembros y un abuelo simpático llevando detergente de aquí para allá, pero hoy los ridders consiguen poco más que para la factura del móvil y reparar pinchazos de las ruedas.

Y es que no hay nada mejor para el capitalismo, que prescindir del viejo gordo de puro y copa con aquella imagen acaudalando billetes como el tío Gilito, y hacer de ti, tu propio jefe, tú propio explotador y explotado.

De todas las formas que se puede imaginar un chaval de la ciudad de Madrid para ganarse la vida, dar vueltas por la ciudad a horas intempestivas, con ola de calor incluida, me parece la menos probable. Seguramente sea tan mencionada en las clases de primaria como la respuesta: teleoperadora.

Los años de crisis que vivimos han ido acompañados de una guerra cruenta contra los representantes de los trabajadores, que casualidad que las nuevas formas de explotación en color pastel hagan honor de la palabra emprender, y el emprendedor contento y sin derecho a sindicalizarse. Sin conocerse entre unos Riders y otros, sin compartir espacio ni centro de trabajo, sin estructura y sin apuesta de la empresa.

En las clases de economía de la empresa en los cursos de bachillerato se define al empresario como el hombre (siempre son hombres, porque tienen un don especial para emprender, todas lo sabemos) que arriesga su patrimonio. Pero la teoría siempre es muy bonita: que el empresario es el que se arriesga, que los trabajadores tienen muchos derechos, que las ciudades están preparadas para las bicicletas, que las normas de circulación se cumplen…

Ahora hay que buscarle una forma de vida a aquel que lo tenía todo, y le hemos hecho vender el coche para pagar las tasas universitarias, la luz o el agua, el alquiler, o quién sabe, la desgracia del copago sanitario.

Con lo que hemos peleado desde los sindicatos que los y las transportistas dispusieran por parte de la empresa de vehículos adecuados y seguros para su trabajo, ahora vienen con una App de círculitos a decirnos que la bicicleta mola mazo para trabajar… Qué pagar autónomos es de guays… Qué serás tú propio jefe…

Cada vez que escucho la figura del RETA(trabajador autónomo económicamente dependiente como dice el estatuto) dependiente me suena a la melodía cubana del cuentapropista de los reportajes liberales. Y es que si algo hace bien España, es presentar como especial y excepcionales casos cotidianos. La pobreza en cifras oficiales siempre será un caso aislado.

El autónomo que se paga él mismo la seguridad social (cuando puede), ahorra para las catorce pagas (que sí, que sí, que son 14!), y para los 22 días de vacaciones, trabajando tan solo 40 horas a la semana, y por supuesto, de lunes a viernes y con los 14 festivos y los domingos libres, ese sí que es excepcional!

La crisis del ladrillo ya nos pronunció los mismos versos: Lo normal es que te encuentres a profesionales que toda su vida desde los 16-18 años trabajaron por cuenta ajena, que un día el mismo jefe que no le ha pagado en los últimos 4 años las horas extra le viene con la idea de reducirle la jornada para que esas horas que no le paga, se las pague el estado al pasar a ser demandante de empleo, y ya, en los últimos tres años, ha ido viendo cómo sus compañeros más veteranos, los que tienen cargas familiares, el coche y la hipoteca, han decidido ser sus propios jefes, porque aguantar al jefe de siempre que te pague la seguridad social es un asco pudiendo aguantarle, usar su centro de trabajado, sus herramientas (ojo que esto ya es un lujo del cuentapropista) y sus horarios y condiciones laborales y pagarte tú mismo después de hacer factura, declarar IVA, descontar seguridad social, IRPF y el impuesto al Sol, que seguro que también sale de ahí, y como somos ecotransporte y ecolaborales, lo pagas feliz, olé tú, que eres tú propio jefe!

“El calor en la ciudad es insoportable”, se jactan desde la prensa con el canutazo a los turistas, a los domingueros de terraza que toman cup of café con leche, los ecodeportistas en el Retiro, los críos multiraciales en Madrid Río, que ya han olvidado que Madrid no tiene playa… Pero el verano no calienta igual para todas, seguimos teniendo miles de viviendas sin aislamiento, cientos de camareros y camareras de la ciudad trabajan en locales sin aire acondicionado y si lo tienen, su presencia perenne en la terraza les marchita la vida, seguimos con los sueldos precarios de los socorristas que yacen bajo las sombrillas (y dando gracias porque es el primer trabajo del chaval y algo le cotiza), seguimos con las obras, con los carpeteros de las ongs y derivados que van desde la Glorieta de Marqués de Vadillo hasta Avenida de América, (aunque sabemos que somos sus víctimas seguras en Fuencarral, Preciados y calle Orense), los mecánicos de ese taller Paco que lo más parecido al aire acondicionado ha sido el elevalunas eléctrico, y así podíamos mencionar todos los oficios que ya conocemos y peleamos por unos salarios, una pensión, una jornada… Seguimos luchando porque la única forma de no caer es seguir pedaleando, pero hasta eso nos han robado como plusvalía

Seremos nuestros propios jefes, inundaremos Madrid del color turquesa, de bicicletas, de desesperación y abuso, porque cuando creíamos que el capitalismo cedía, tan solo estaba cogiendo impulso.