Modapp juvenil

España es uno de los países con mayor conectividad de nuestro entorno, con ya una década de crisis, jóvenes fuera del mercado laboral y la marca de la explotación infantil impresa en las etiquetas de las grandes multinacionales, que las Apps de compra venta de segunda mano especializada en ropa de mujer rompieran la pana en nuestro país responde a una necesidad creada por la propia industria de la moda.

No nos referimos ni a Wallapop, ni a Vibbo (antes segundamano) ni mucho menos a Milanuncios, hablamos de Vinted y Chicfy, con fotografías subidas por quinceañeras que pasarían perfectamente por fotos de catálogo. Las aplicaciones tienen más de 15 mil seguidores en Reino Unido o Italia. Las adolescentes abren sus armarios al mundo y se sienten blogueras de moda acumulando seguidoras, es la dinámica de Instagram o Twitter, España se ha subido al carro de la ropa de segunda mano tras su éxito entre nuestros vecinos europeos (veremos como supera la barrera transnacional y da el salto a la venta transfronteriza sin compartimentar en Estados los armarios de las jóvenes).

Estás Apps no son la informatización de las Rozas Village o del mercadillo de Majadahonda, aquí encontraremos a muy pocas treintañeras deshaciéndose de un par de Manolos de 2013. Como decía, está plagado de quinceñares y veintañeras que se tienen que deshacer de la ropa de temporadas anteriores para poder renovar el armario.

¿Cuántas chicas de 16 años pueden pedirle a sus padres 100€ cada septiembre? ¿Cada abril? ¿Cada junio? Con padres que no llegan a ser mileuristas, con unas tasas en la educación secundaria, en la formación profesional y en la universidad cada vez más inalcanzables, engordar una talla a consecuencia de la comida precocinada es algo que no se pueden permitir.

Veremos muchos bolsos de Bimba&Lola a la venta, pero con el cartel de vendido lo que encontremos serán las camisetas básicas de Bershka, muchos zapatos de tacón y suela roja quedan amontonados bajo el hastag #nuevos mientras que las converse #usadas se venderán en pocos días tras su publicación.

Son aplicaciones altamente seguras que protegen los datos tanto de compradora como de vendedora en los envíos, y que por supuesto, declara sus beneficios. Con equipos que te supervisan las fotografías, los precios y los envíos es difícil encontrar al típico caradura que hace negocio de la segunda mano y aprevechar la miseria ajena para sacarse un sobresueldo. Se cierran las cuentas de aquellos que quieren vender #handmade, de aquellos que venden bajo pedido previo de talla y modelo, y por supuesto, hay todo un ejército de usuarias que te ponen a caldo la imagen como subas la camiseta del Mulaya de tu calle indicando #marcadesconocida por el triple de lo que marca la etiqueta. Incluso hay algún”despistado” que lo confunde con Badoo.

Muchas de estas jóvenes han visto aquí la alternativa a la fastfashion, a la explotación infantil en los sótanos del sudeste asiático y a la tomadura de pelo que supone Humana, y por supuesto, se hace desde tu sofá mientras ves capítulos de Vamps.

En estas Apps encontraremos la posibilidad de renovar el armario, con las 18 prendas necesarias. Y es que todo lo que crees que necesitas, lo puedes encontrar por 5€ (con gastos de envío gratis los fines de semana). Y si a eso le restamos lo que de tu propio armario vendas…

chicfy

Imagina a esas jóvenes que van de casa al instituto, que tienen el centro comercial más próximo a 40 minutos de coche por autovía, que los padres no tienen dinero ni para compritas, ni para meriendas. Qué alternativa le queda a la chavala de 15 años que quiere una camiseta con la lengua de los Rolling Stones si en la tienda de medias y fajas de la plaza lo más atrevido que venden es el calcetín tobillero.

Siempre habrá puritanos que crean que es ropa peor, desgastada, o que da asquete llevar ropa usada… las chicas que han heredado la ropa de vecinas y primas durante 10 años saben lo que significa la ropa: simplemente ropa que te pones, te quitas, lavas, tiendes, planchas, te pones, te quitas…

Que te puedes encontrar estafas, puedes, claro que puedes! Pero la mayoría son chicas que te envuelven en papel de seda la camiseta del Lefties, que te meten una nota dándote las gracias, un jabón casero y caramelos Virginas.

Llegado a este párrafo muchos están pensando: ya estamos con la economía colaborativa! No, esto no es compartir piso con un par de canadienses a los que no conoces haciéndole la competencia al apartamento turístico. No, esto no es compartir coche con un desconocido que fuma tabaco negro y escucha Cope.

Esto no va de treintañeros que ahorran, esto va de quinceañeras que no tienen. Esto va de darle la opción de la moda a quien no la tenía. De posibilitar la compra de una camiseta de la temporada 2012 que tiene un estampado que te gusta y no encontrarás jamás en la tienda de barrio de la plaza.

Esto va de ocupar un espacio en el mercado que NO existía para las chicas de secundaria. Esto va de la necesidad de ir a la moda que ha creado la industria textil para las hipersexualizadas adolescentes de nuestro país.

Esto va de la feminización de la pobreza.

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Stock de desempleados

La destrucción de empleo ha sido muy intensa durante esta crisis, sobre todo en el sector de la construcción, las industrias manufactureras y en los servicios, lo que entre líneas significa: destrucción de empleo poco cualificado. La misma destrucción que en las anteriores crisis con el mismo comportamiento alcista de los salarios, tanto nominales como reales, que solo se está moderando tras la Reforma Laboral de 2012, ya durante cinco años de recesión los salarios nominales han aumentado un 10% (a excepción de los empleados del sector público). Este dato se enfrenta a un informe del Banco de España que asegura que los salarios en España han caído más del 2%, según datos del INE y su encuesta de costes laborales, los salarios cayeron en España por primera vez en el cuarto trimestre de 2012, con un recorte del 3,6% interanual arrastrada por la supresión de la paga extra a los funcionarios.

Según las encuestas realizadas por el Banco de España, solo el 6% de las empresas españolas han podido reducir salarios, mientras que el 68% ha reducido la plantilla. Aunque García Brosa y Sanromà afirman que la mayor parte del desempleo reciente es coyuntural, se está generando un nuevo aumento del paro estructural.

Con las mismas características de las crisis anteriores: baja intensidad en la búsqueda de empleo, lo que provoca que prácticamente pasen a ser inactivos (según la categorización de la EPA); parados procedentes de un sector que no reaparecerá (la construcción), y cuyos desempleados no se ajustan a la nueva demanda de mano de obra ni en estudios, ni en experiencia laboral.

A esto debemos sumarle un drama agudo en lo que respecta a la movilidad de los desempleados, ya que España, un país donde el 80% de la población está sujeta a la propiedad de su vivienda, con la actual caída de precio en los activos inmobiliarios, un cambio de residencia supone venderla por debajo del precio de compra.
La tasa de desempleo estructural ha aumentado cuatro puntos en España entre 2007 y 2012, alcanzando el 16,5%, es la mayor de la OCDE y la que más ha aumentado. La negociación colectiva que ha resultado de la Reforma Laboral de 2012 puede bajar esta porcentaje en cuatro puntos, siendo optimistas, ¿pero qué pasa con el resto? Se sumarán un par de millones a los dos millones con los que ya contábamos en la fase expansiva del ciclo, vendrán nuevas oleadas de inmigrantes para que se baje un par de puntos el desempleo por medio de una moderación salarial…

El futuro que nos espera en España no es para nada alentador, en un artículo del diario El País, podíamos leer:

“Pese a la gravedad de la crisis y el sufrimiento que conlleva, no estamos arreglando ninguno de los problemas estructurales del mercado de trabajo. De hecho, la temporalidad no solo se ha mantenido sino que ahora empieza a aumentar [roza el 24% de los contratos]; se ha introducido con fuerza el tiempo parcial no querido por los trabajadores [crece a ritmos del 9% interanual] y el empleo autónomo, que se promociona desde el Gobierno y que genera mucho asalariado encubierto al dejar de estar protegido por los convenios colectivos [en febrero 44.000 de las 61.000 afiliaciones fueron de este tipo de trabajadores]. Esto nos lleva a un empobrecimiento de la población asalariada que en el futuro puede continuar e incluso acentuarse”, advierte Cebrián. (Gómez, M.V. y C. Sánchez-Silva, El País, 2014).

Con la última EPA se confirma que hay casi 6 millones de parados, de los cuales el 50,1% son de larga duración, el número de hogares sin ingresos llega a los 736.900. Y el drama es que la tasa de cobertura es del 60,33%, y de ellos, la miad no recibe más que 426 euros.
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Como hemos visto, el porcentaje de personas que cada vez esperan más tiempo por un empleo no hace sino aumentar, tenemos alrededor de dos millones de desempleados que provienen directamente de la construcción y que no pueden esperar volver a ella. Por lo que o se hace una inversión racional en políticas activas de empleo y reciclamos en la medida de los posible a este sector, o será acumulado a esos dos millones de personas que son por naturaleza paradas y a las que el mercado de trabajo no puede absorber porque no dan respuesta a las necesidades de las empresas.

La crisis de los 70

Creo importante hacer una retrospectiva a que pasó en los 70 para que dos millones de parados se quedaran atrapados en el desempleo estructural, algo grave, ya que pasados treinta años es de suponer que no han seguido siendo las mismas personas, pero si el mismo número.

Fina y Toharia (1987:33) destacan un rasgo caracterizador de la destrucción de empleo industrial español, que dista de los procesos análogos europeos. La destrucción del empleo fue de la mano del incremento de la productividad, y junto a cierto aumento positivo de la producción industrial real (Jaumandreu: 1986, Albarracín y Yago: 1986). Y esto no se debió a que fuesen despedidos los más ineficientes, sino que las más eficientes se reorganizaron y aumentaron su productividad. Algunas empresas lo consiguieron gracias a la entrada de un socio extranjero.

Ambos autores coinciden en que la principal causa de la caída del empleo en los 70 reside al agotamiento del modelo de crecimiento de la segunda mitad de la época franquista. A esto, le añaden la imposibilidad de seguir creciendo en una estructura productiva fuertemente protegida de la competencia exterior, así que la apertura supuso la desaparición de las empresas poco competitivas. Y por supuesto, la rigidez de salarios, ya que el salario real medio había crecido significativamente al tiempo que aumentó el desempleo. Esto lo podemos achacar a las prestaciones por desempleo que eran las más generosas de Europa, y no se moderaron hasta 1992. Para Toharia (1985) el mercado de trabajo es “razonablemente flexible” debido a que los índices de movilidad de los trabajadores durante la fase expansiva no son bajos, y que la movilidad no es una causa, sino la consecuencia del desempleo, tarde o temprano, bajo la expectativa de que no va a mejorar la situación económica, se acabarán trasladando a una zona más activa, aunque veremos en las conclusiones de este trabajo el problema que tienen ahora las familias derivado de la caída del mercado inmobiliario.

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Lo que señalan Toharia y Fina (1985: 53) es que el aumento de empleo, a vistas siempre de la fecha en que ambos autores escriben, tenderá a empujar hacia arriba el número de activos, tal como les revelaba su experiencia reciente. Y podemos predecir que ocurrirá lo mismo en los próximos años, ya que muchos parados de larga duración pasan a ser inactivos, cuando realmente son activos potenciales.
El desempleo de los 70 se produjo con mayor intensidad en el caso de los asalariados, como recogen ambos autores (1985:75), y solo una pequeña disminución de trabajadores autónomos, cuyo número incluso llegó a aumentar. ¿Por qué aumenta el número de autónomos? Lo estamos viendo en la actual crisis, con medidas gubernamentales como las de capitalizar el seguro de desempleo para poder registrarse como autónomo, a la vista de que no conseguiría empleo asalariado. Es de señalar que las condiciones de un trabajador autónomo son mucho más duras y con menos derechos laborales que un trabajador por cuenta ajena: vacaciones, pagas extra, seguros de salud, todo ello depende de uno mismo y no es gestionado de forma cuasi paternalista por una empresa ajena. Este aumento de los autónomos tiene consecuencias en la recuperación del empleo posterior a las crisis ya acontecidas, y sin duda lo tendrá en la muy espera salida de la crisis actual.
Lo que ocurrió en la recuperación entre 1985 y 1986 es que se incrementó el empleo asalariado, 400 mil personas, que se dio con una proporción considerable en el sector servicios, de los cuales algo más del 50% fueron creados en el sector público. También aumentó el comercio al por menor y los servicios a empresas, sectores ligados al consumo. Lo más importante fue la recuperación de la construcción, que no veremos en nuestra próxima recuperación -y si la vemos, que sea bajo la cordura y no la especulación-, con un crecimiento el 10,7%.
La industria por su parte se recuperó menos que los demás sectores, pero sin duda el aumento fue más fuerte en el metal y otras industrias manufactureras. Hubo un fuerte crecimiento en la rama del papel y de las artes gráficas (17mil empleos). Las grandes perdedoras fueron las ramas de maquinaria y equipos mecánicos, y maquinaria y materiales eléctricos, así como la construcción naval y otro material de transporte.
¿Qué sentido tiene el empleo por cuenta propia en la recuperación? Pues, que aquellos que se “hicieron autónomos” porque no encontraban trabajo de asalariados, en una fase expansiva del ciclo se acogerán al trabajo por cuenta ajena, con mayor retribución salarial y mayor seguridad.

El perfil de los parados

Gemma García Brosa y Esteve Sanromà, reseñan como características de la población desempleada que la tasa de paro juvenil dobla la tasa media de desempleo, algo que no se debe al aumento de la población activa, si no a las crecientes dificultades para encontrar empleo. Con respecto al sexo, el desempleo tiene mayor incidencia en las mujeres, aunque como veremos en el análisis de Toharia, durante la crisis la distancia se ha acortado. Existe menos tasa de paro cuanto mayor es el nivel educativo, aunque las divergencias son menos acusadas que entre la variable de edad. La nacionalidad también es una variable importante, ya que los puestos de trabajo que ocupaba la población inmigrante han sido los más destruidos durante la recesión. Por último, apuntan a la gran diferencia entre Comunidades Autónomas, ya que Navarra y el País Vasco cuentan con tasas del 15%, mientras que Extremadura, Canarias y Andalucía rondan el 34%. Esto lo explican por medio de las diversas características demográficas y sociales, la escasa movilidad de la población, las distintas estructuras productivas y el impacto diferencial de la crisis.

La tasa de paro femenina siempre ha sido más alta que la masculina, sin embargo, las diferencias significativas comienzan a aparecer en la segunda miad de la década de 1980, con un fuerte aumento de las tasas de actividad femeninas. Mientras, la tasa de paro masculina comienza a descender en 1986, y la femenina continúa aumentando hasta 1988.
El desempleo masculino y femenino han seguido pautas muy divergentes.

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Si cruzamos la variable sexo, con la variable edad, como hace el equipo investigador dirigido por Toharia, en ambos sexos existe una relación negativa entre la edad y el paro, ya sea a finales de los 70, finales de los 80 y principios de los 90, con tasas de paro agregadas relativamente bajas, como en épocas peores, mediados de los 80 y de los 90.
Pasando al nivel de cualificación, los menos cualificados están bajo la amenaza de una posible mayor incidencia. Los parados con mayor experiencia laboral tienden como grupo a poseer un nivel de estudios más bajo, debido a que abandonaron el sistema educativo a una edad más temprana. Esta tendencia se ha mantenido constante a pesar del aumento general del nivel de estudios de la población en su conjunto. Por el contrario, los demandantes de primer empleo, constituyen el grupo más joven y con la proporción más baja de personas que tienen como máximo un nivel de estudios primarios. El estudio de Toharia resuelve que en la probabilidad de que los parados con experiencia laboral anterior encuentren empleo, a corto plazo, el nivel de estudios no es una variable discriminante en el análisis de la salida del paro. Pero si a largo plazo, en el caso de los varones en los niveles intermedios, y por el lado de las mujeres las diferencias solo son significativas en el caso de las universitarias, que duplican la probabilidad de salida.

Las personas que tienen estudios superiores tienden a mostrar una menor probabilidad de perder el empleo, a pesar de ello, no es un factor importante para acceder al mercado de trabajo, ya se deba a que los puestos son de baja cualificación y los parados son exigentes en la adecuación.

El paro de larga duración, es decir, los desempleados que llevan más de un año buscando empleo, genera un efecto desánimo que reduce la intensidad de búsqueda de trabajo y un efecto obsolescencia que provoca pérdida de capital humano y desajuste de cualificaciones.
Ya hemos visto que el 21% de los mayores de 50 años están en paro. Casi la mitad de los parados mayores de 45 años llevan más dos años en situación de desempleo, el 70% de ellos son parados de larga duración.
El paro de larga duración afecta más a las mujeres que a los hombres, y no es baladí, son 11 puntos de diferencia. Un estudio realizado por el Centro Económico y Social de Barcelona, declara que un 85% de las mujeres registradas como paradas en Barcelona provienen de los servicios, y tan solo un 8% y un 3% de la industria y la construcción respectivamente.

Los desanimados son considerados por la EPA como inactivos, debido a que han dejado de buscar empleo, pero pueden ser considerados activos potenciales si un cambio en la situación económica general o un cambio estacional, les motiva a buscar empleo.

La principal diferencia que observamos entre las personas que forman el desempleo estructural es entre aquellas que esperan trabajar algún día, y que con menor o mayor entusiasmo se forman, y aquellas que buscan la forma de regular su situación de inactivos, por medio de pre-jubilaciones o incapacitaciones.

Desempleo e inmigración

La economía sumergida es el puente hacia la regularización, la subsistencia de estos inmigrantes, y de eso en España tenemos bastante.

La persistencia del desempleo estructural, estudiada desde el perfil de los parados se puede explicar por la baja intensidad en la búsqueda de empleo que experimentan, que a su vez se debe a que no tienen cargas familiares, y a que con el subsidio se pueden seguir manteniendo, por lo que no se preocupan por formarse y prepararse para el nuevo panorama productivo (a pesar de que el 40% de los desempleados antes de la recesión no poseían estudios secundarios ni experiencia previa). Pero aunque Gemma García Brosa y Esteve Sanromà hablen de que los desempleados eran jóvenes sin cargas, las estadísticas actuales perfilan a estos parados de larga duración como mayores de 45 años.

Este grupo, el de seniors tiene una muy baja movilidad geográfica y de sector, que la población inmigrante si tiene. Por lo que la inmigración fue clave para paliar las escaseces relativas de mano de obra tanto en territorios como en sectores, muchas veces, aceptando trabajos por debajo de su titulación.

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El perfil de los extranjeros residentes en España en lo que respecta a su procedencia, si comparamos entre el año 1996, 2000 y 2006, observamos el predominio de algunas nacionalidades latinoamericanas y del Norte de África, más jóvenes en relación a la población española, y con un nivel de estudios similar al de los españoles.

Es importantísimo referirnos a la elevada capacidad de creación de empleo que ha caracterizado la actividad económica en España desde mediados de los años 90, lo que provocó un efecto llamada para la inmigración. Los inmigrantes llegaron a España a cubrir puestos de trabajo poco cualificados, cuya demanda creció desde mediados de los 80 a la vez que aumentó la formación de la población española. Estos puestos de trabajo de los inmigrantes se caracterizaban por las “tres P”: penosos, peligrosos y precarios.

Una de las causas que apuntan a como fue posible que estos trabajadores, más de cuatro millones, encontraran empleo, mientras dos millones de autóctonos continuaba desempleados, apunta a lo que acabamos de observar, que los nacionales no aceptan estas penosas, peligrosas y precarias condiciones de trabajo, que exigía el tejido empresarial español para ser productivo. La compatibilidad de la creación de empleo que fue ocupado por población inmigrante y una tasa de paro tal, se explica por la segmentación del mercado de trabajo derivada del incremento de las expectativas de la población española, muchas actividades económicas han sobrevivido gracias al uso de mano de obra inmigrante (Moreno y Bruquete, 2011: 44).
Los estudios disponibles señala que este colectivo de trabajadores se emplearon en sectores diferentes a los que empleaban a españoles, por lo que sus efectos en los salarios fueron muy reducidos, a pesar de la creencia popular, tan solo se aprecia una ligera reducción de la tasa de empleo y un leve incremento en su tasa de paro, siempre mayor para el colectivo femenino y de baja cualificación.
La inmigración contribuyó a la moderación salarial, aceptando empleos de baja remuneración salarial, ya fuese porque se encontraban en situación irregular o porque trabajaban en empresas fuera de la red protectora de los convenios colectivos de sector.

Los pactos sociales que se inician en 1977 inauguran un sistema de negociación colectiva a medida de las grandes empresas, y me atrevería a decir que con un perfil industrial, y se han olvidado de los aspectos de cada sector, homogeneizando los contratos y obligando a muchas PYMES a no ser competitivas y a pagar salarios por encima de la productividad, ya que a mi juicio los convenios colectivos de sector están diseñados para producciones a escala.

Otra cuestión importante es la rigidez de los salarios en España, ha provocado una situación esquizofrénica durante la crisis, que se suban los salarios a la vez que se destruye empleo.
Estas subidas salariales son el resultado de convenios colectivos sectoriales firmados en fases expansivas y que con la legislación hasta 2012, se prorrogaban hasta llegar a un nuevo acuerdo, por lo que los sindicatos tenían un punto de partida de subida salarial que no podría mantenerse en una nueva negociación en el contexto de recesión, así que se prorrogaba la subida salarial aunque para ello se produjesen despidos, que por otra parte, oscilaban entre los 33 y los 45 días de indemnización.
Desde la bancada neoliberal se denuncia que el coste por despido es demasiado elevado, Toharia y Fina (1987: 44) aseguran que si los costes de despido son significativos, las empresas deberían estar incentivadas a la búsqueda de nuevos mercados para ahorrarse ese coste estéril en la empresa. Pero queda claro que costes de empleo altos no han hecho que dejaran de destruirse 4 millones de empleos, a la vez que retrasan los ajustes de empleo porque bajo la amenaza de ese futuro coste no asumen el riesgo de contratar de forma indefinida.

Tras la Reforma Laboral de 2012, los convenios colectivos sectoriales ya no priman sobre los de empresa, por lo que se pueden adecuar mucho mejor a la situación atomizada de las PYMES, y las características particulares de cada una de ellas, y en caso de denuncia el convenio, si no se negocia uno nuevo en el plazo de un año, este es sustituido por uno superior, o por el Estatuto de los Trabajadores, simplemente, por lo que los sindicatos tienen ahora un incentivo muy importante para firmar nuevos convenios colectivos.
En definitiva, pese al elevado desempleo, los costes laborales reales por trabajador aumentaron un 1,5% anual entre 2008 y 2001, mientras, por otro lado, la moderación salarial que provocó la llegada de inmigrantes a España supuso una reducción del paro estructural en casi dos puntos entre 1996 y 2005.

http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/5253-desempleo-e-inmigracion.html

Desempleo y economía sumergida

El fraude en el mercado de trabajo en nuestro país toma forma en la falta de inscripción de empresas, en la falta de alta de los trabajadores, en la falta de cotización a la Seguridad Social, en usar fraudulentamente las modalidades de contratación, en la desprotección en materia de seguridad y salud laborales, en el uso de extranjeros sin permiso de trabajo, y en cobrar prestaciones por desempleo al tiempo que se trabaja (CÍRCULO DE EMPRESARIOS, 2010: 175).

¿Y qué tiene que ver el desempleo con la economía sumergida? El equipo de Toharia señala que la idea de que la economía sumergida es la causa de nuestro elevado desempleo es en gran medida incorrecta. La economía sumergida es aquella parte del PIB que no se registra en las estadísticas de Contabilidad Nacional, la parte de la renta que las empresas y los particulares no declaran a efectos tributarios, la parte del empleo que no se declara a efectos de cotización a la Seguridad Social y la parte del paro que corresponde en realidad a personas ocupadas.

Que los parados trabajen en sectores de la economía sumergida no significa que estemos sobreestimando el paro, la subestimación del empleo se debe a la sobreestimación de la población activa.

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En 1985, varios organismos públicos lanzaron la llamada “Encuesta de Condiciones de Vida  de Trabajo”, cuya finalidad política era demostrar que el paro medido por la EPA estaba enormemente sobreestimado, debido en gran parte a la economía sumergida. Los resultados de esta encuesta son no menos que sorprendentes. Las estimaciones de empleo y paro obtenidas, en la medida en que podían compararse con las procedentes de la EPA, indicaban que la tasa de paro era algo menor, entre 2 y 3 puntos, lo que es una minucia si contamos con que la tasa registrada por la EPA era del 21%. Y para más desilusión de los técnicos, el nivel de empelo era similar, a pesar de que se incluyeron a los que trabajaban en condiciones irregulares, que significaban el 20% del empleo en España.

Hubo otro trabajo similar, la Encuesta Socio-Demográfica de 1991 realizada como complemento al Censo de Población, la población ocupada que trabajaba sin cotizar debidamente a la Seguridad Social ascendía a un 10%, la mitad de lo que se declaró con la anterior encuesta, y si registró una tasa de empleo superior.

Con respecto a los parados que perciben prestaciones y al mismo tiempo trabajan, es decir, ese grupo de personas que pueden declarar en la EPA que están desempleadas cuando en realidad desempeñan una actividad laboral, Toharia se detiene a analizar la baja “tasa de cobertura” de las prestaciones por desempleo, ya que solo un 20% de los parados de 1997 que habían trabajado anteriormente y por lo tanto habían generado derecho a cobrar prestación por desempleo, la cobraban, lo que equivalía a un 15% del total. Así que en el supuesto de que todos los perceptores de prestaciones por desempleo estuviesen ocupados de forma irregular, solo disminuiría el paro en un 3%.
La realidad que ha observado el equipo investigador es que tan solo están es esa situación el 5% de los perceptores varones y el 3% de las mujeres en 1997, lo que significa que estás personas declararon la ilegalidad en la encuesta, por lo que no siempre es una situación que se oculte.

Otra forma de averiguar que ocurre con este grupo de parados con respecto a la economía sumergida es comparar quienes declaran en la EPA estar recibiendo prestación y los datos proporcionados por el INEM. El equipo de Toharia observó que las cifras de la EPA y del INEM, aunque mantenían una tendencia similar, la EPA era inferior. Si consideraos que este desajuste se debe a personas que están trabajando, tan solo contamos entre 100.000 y 200.000 desempleados menos. Por lo que solo sería reducir la tasa entre 1 y 2 puntos, es insuficiente para explicar por qué el problema del paro en España no crea más tensiones sociales.

Por ello, hay que profundizar sobre la situación económica de los parados. Partiendo de la idea de que para una mayoría de los parados, la situación de desempleo no supone grandes penurias o carencias económicas, y analizando la EPA y el Panel de Hogares de la Unión Europea, llega a la conclusión de que a lo largo del periodo de 1977-1997 en torno al 60% de los parados viven en hogares en las que al menos una persona está ocupada. Desde 1987 el porcentaje de parados que no tienen protección nunca ha superado el 10%. En cuanto a la renta per cápita del hogar, en 1994, el análisis del equipo investigador indica que mientras el 23% de los individuos viven en hogares que se encuentran por debajo del nivel de la pobreza, suponen un 45% en el caso de los parados, por lo que el 55% de los parados viven en hogares cuya renta está por encima del nivel de pobreza. El 11% de los individuos españoles viven hogares en una situación de pobreza extrema, y llega al 28% en el caso de la población parada, viéndolo de forma positiva, el 70% de los parados no viven en condiciones de pobreza extrema.

Dentro del resto de la población también existe una proporción no insignificante de personas que viven en condiciones económicas inferiores a las que disfrutan la mayoría de los parados. En torno al 90% de los parados se encuentran muy lejos de una situación insoportable, claramente visible en el caso de las instalaciones de la vivienda, una de las principales preocupaciones de los españoles, en 1994 las diferencias entre parados y empleados era en relación a calefacción colectiva, patio o terraza, pero en cuanto al resto de instalaciones de una vivienda familiar.

La Unión Europea realizó en 2007 un estudio para medir el trabajo no declarado en toda la Comunidad. El informe encontró que los trabajadores no declarados eran en su mayoría hombres (62%) y jóvenes (60% menores de 40 años).

Lo curioso de este estudio (CÍRCULO DE EMPRESARIOS, 2010: 175) para nuestra investigación es que la proporción entre extranjeros y locales en trabajos no declarados era aproximadamente igual, y que eran mayormente los desempleados y los trabajadores autónomos los que eran detectados en la economía informal, mientras que los pensionistas y las amas de casa eran minoría.

http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/5196-desempleo-y-economia-sumegida.html

Desempleo y temporalidad

¿Por qué la recuperación posterior del empleo no se tradujo en una gran disminución de la tasa de paro, que siguió siendo del 16% 1990-91, alcanzo el 25% en 1994, y ha llegado en el primer trimestre de 2014 al 25,93%?

El desempleo en España se alimenta de los trabajadores temporales, son los más baratos de despedir, y esto provoca que las empresas no hagan cálculos ni de productividad ni de rendimiento del trabajador, solo se preocupan en que a éste se le indemnice con menor cuantía.

Cuando el equipo investigador de Tohaira analiza el mercado de trabajo hasta 1998, con respecto a la temporalidad, partiendo de los datos proporcionados por la EPA entre 1987 y 1997, observa que la situación económica general influye poderosamente en la tasa de conversión de los trabajadores que tienen un contrato de duración determinada en asalariados permanentes. Las cifras de conversión más altas se encuentran en el periodo de expansión de finales de los 80, también es fundamental la Reforma Laboral de 1997 del Gobierno de Aznar que promovía la contratación indefinida con 33 días de indemnización frente los 45 reconocidos anteriormente. El equipo investigador también recalca que el porcentaje de personas que mantienen su empleo en un plazo de un año se sitúa en cifras que oscilan entre la mitad y los dos tercios, por lo que la temporalidad no es tal.

Tenemos en un trimestre 2 millones de desplazamientos de personas que se mueven entre el desempleo y el paro antes de la crisis, pero 3,6 millones de desplazamientos en el último trimestre de 2014. Esta movilidad extrema del mercado laboral es consecuencia de contratos temporales, para Ramón Gorri, Secretario  confederal de Acción Sindical de Comisiones Obreras, esto significa mayor precariedad laboral y contratos temporales cada vez más cortos.
Es frecuente escuchar en los medios de comunicación las denuncias a la dualidad laboral que existe en el mercado de trabajo de nuestro país, antes de la crisis actual España era el país con más temporales de Europa: un tercio de los trabajadores españoles eran temporales (32%), un porcentaje que duplicaba la media europea (15%). A final de 2010, cuando ya se habían destruido un tercio de los empleos temporales, España pasó a ser el segundo en el ranking. Dependiendo de la fase del ciclo económico, nos situamos en torno al 20-30% de temporalidad.

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Es muy importante detenerse en la situación de temporalidad de los jóvenes, en el periodo estudiado por Toharia los jóvenes no se ven necesariamente atrapados en una situación de temporalidad contractual durante toda su vida, sino que existe un patrón de integración, lo que nos quiere decir que no es una patología de la generación, sino de la condición de jóvenes, aunque su integración sea más lenta que la de generaciones anteriores.
Si nos detenemos en el nivel de estudios de estos temporales, observamos que el porcentaje de éstos que solo tiene EGB o equivalente, un 62,2% para 1997, es superior al porcentaje correspondiente a los indefinidos, un 51,7%, y los porcentajes relativos a los estudios universitarios son más bajos, un 22,6% son indefinidos y un 9,1% temporales.
Además, debemos tener en cuenta que este tipo de contrato es el utilizado en empleos no cualificados, ya que los peones tienen una temporalidad del 16,1% y solo son fijos el 4%, y en el sector de la Construcción teníamos unos datos de temporalidad del 18,1% frente a un 5,6% de indefinidos.

¿Qué demuestran estos datos analizados por Toharia? Sencillamente, que la temporalidad es necesaria para nuestro sistema productivo (construcción y servicios estacionales, trabajadores no cualificados) y que los empresarios buscarán la fórmula adecuada, se aprueben todos los incentivos posibles al contrato indefinido, las empresas de construcción necesitan trabajadores temporales, y eso esta claro con el contrato “por obra o servicio determinado” cuya principal característica es una temporalidad indeterminada en el calendario y cuya extinción no genera ninguna indemnización por despido.

Otro rasgo del mercado de trabajo español es que ha sido prácticamente inexistente el contrato por tiempo parcial, pero este contrato ha aumentado en tiempos de crisis. Miguel Ángel Malo nos dice para un artículo de El País:

Se han abierto nuevas formas de precariedad. Que crezca el empleo a tiempo parcial está bien. Holanda hizo una reforma para impulsarlo y eso fue una gran mina de empleo, sobre todo para las mujeres. Pero allí es voluntario. Cuando la jornada a tiempo parcial va asociada con horas extra es un rasgo de precariedad.

En nuestros días, el Instituto de Estudios Económicos de Madrid, recoge que según los datos para 2012 de la OCDE, España ocupa el primer lugar en el ranking de temporalidad en el empleo juvenil,  el promedio entre los miembros de la OCDE ha alcanzado un 24,5% en 2012, mientras que en los países europeos que forman parte de la OCDE la media es más alta y se mantiene levemente por encima del 39%.
De los jóvenes españoles que trabajan un 62,4% tienen un contrato temporal, la cifra más elevada de la OCDE. La temporalidad de los jóvenes en nuestro país casi triplica a la del conjunto de asalariados en España, que ha sido del 23,6% en 2012.

http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/5141-desempleo-y-temporalidad.html

La trampa del paro de larga duración.

La “trampa del paro de larga duración”, según la cual las personas que llevan mucho tiempo sin empleo tienen mayores dificultades para encontrar trabajo cuando surgen nuevas oportunidades, no es solo un término que se quede en los manuales académicos, aunque no se reconozca públicamente, entre los profesionales de recursos humanos, si pueden evitarlo, no contratan a nadie que esté en el paro, y menos aún si se trata de un desempleado de larga duración.

Si alguien ha perdido su trabajo, por algo será; si alguien está en paro, es fácil que haya quedado obsoleto; ¿de verdad quiere trabajar?
Alex Comana, propietario de una agencia inmobiliaria californiana

Desde los empresarios españoles ya hubieron unas polémicas declaraciones hace unos años que apuntaban que no se contrataba los desempleados porque habían perdido la disciplina.
En España, siempre que ha subido el paro desde 1977 ha aumentado el desempleo de larga duración. Salvo la crisis de principios de los 90, que no fue seguida un rápido aumento de parados de larga duración.

Con los datos de la EPA de los segundos trimestres de 1978 y 1997, el profesor Toharia concluye que los parados que llevan más de un año buscando empleo tienen mayor probabilidad de convertirse en parados de “muy” larga duración, que la que tienen los parados de corta duración de convertirse en parados de larga duración, por lo que existe una dependencia de la duración, lo que quiere decir que la probabilidad de salida es menor cuanto mayor es la duración de la situación de desempleo.

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A esto debemos sumarle la variable de la edad, el 21% de los mayores de 50 años están en paro. Casi la mitad de los parados mayores de 45 años llevan más dos años en situación de desempleo, el 70% de ellos son parados de larga duración.

http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/5082-la-trampa-del-paro-de-larga-duracion.html

Desempleo estructural en España

Consideramos que el estudio del desempleo es crucial para los politólogos debido a que el problema del paro es la principal preocupación de los entrevistados por el CIS, los resultados de la Encuesta de Población Activa determinan el futuro de los gobiernos.

El mal funcionamiento del mercado de trabajo puede afectar negativamente al crecimiento económico y al empleo, ya que el desempleo supone una pérdida de producción potencial, e importantes efectos nocivos sobre la distribución de la renta.

La definición que nos proporciona la Seguridad Social es la de aquella situación de quienes pudiendo y queriendo trabajar, pierden su empleo o ven reducida temporalmente su jornada ordinaria de trabajo, al menos en una tercera parte, siempre que el salario sea objeto de análoga reducción.

La Encuesta de Población Activa nos indica que los parados son las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han estado sin trabajo, pero disponibles para trabajar y buscando activamente empleo. Y considera que una persona busca empleo de forma activa si:

-Ha estado en contacto con una oficina pública de empleo con el fin de encontrar trabajo.
-Ha estado en contacto con una oficina privada (oficina de empleo temporal, empresa especializada en contratación, etc.) con el fin de encontrar trabajo.
-Ha enviado una candidatura directamente a los empleadores.
-Ha indagado a través de relaciones personales, por mediación de sindicatos, etc.
-Se ha anunciado o ha respondido a anuncios de periódicos.
-Ha estudiado ofertas de empleo.
-Ha participado en una prueba, concurso o entrevista, en el marco de un procedimiento de contratación.
-Ha estado buscando terrenos o locales.
-Ha realizado gestiones para obtener permisos, licencias o recursos financieros.

El grado de desempleo en España es especialmente más alto que sus socios de la Unión Europea y de la OCDE.

Pero lo más importante para nuestra investigación es la persistencia del desempleo estructural. El cual se define por ser el resultado de cambios en la estructura de la economía, como aumentos de la demanda de mano de obra en unas industrias y disminuciones en otras, que impide que la oferta de empleo se ajuste a la velocidad que debería. Es decir, existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda laboral, no hay movilidad entre los sectores porque los trabajadores no están preparados para ese cambio en sus funciones.

Nosotros estudiamos el desempleo estructural porque es consecuencia del sistema productivo anterior, estará fuera del modelo productivo del futuro y supondrá un stock de parados que flexibilizará salarios.

El estudio del desempleo estructural producido en los últimos años, nos demuestra que en España se va a generar un stock de parados que será persistente en los próximos años, y acumulativo a los dos millones de parados de larga duración con los que contábamos antes de la crisis y que se han sumado a los cuatro millones de personas que han perdido su empleo durante la recesión. Para llegar a esta conclusión hemos analizado el mercado de trabajo, la medición del desempleo, el propio desempleo estructural, la relación entre desempleo, temporalidad y economía sumergida, por qué se generó desempleo en la crisis de 1970, por qué no se emplearon en la expansión económica, y quienes son estos parados.

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Gemma García Brosa y Esteve Sanromá (2013) caracterizan a nuestro mercado de trabajo entre 1980 y 2012 por un aumento de la población activa, especialmente entre el colectivo de mujeres. Desde 2008, con la crisis, advertimos un estancamiento de la población activa. También contamos con elevados ritmos de creación y destrucción de empleo, ya que la intensa creación desde mitad de los años noventa hasta 2007 contrasta con la fuerte destrucción de empleo registrada entre 2008 hasta la actualidad.
Si analizamos el tipo de empleo que se oferta, contamos con una elevada temporalidad y con escasa presencia del empleo a tiempo parcial.

El elevado crecimiento de la economía española hasta el año 2007 permitió reducir la tasa de paro hasta niveles próximos a nuestros socios de la UE, pero la posterior crisis económica ha provocado un rápido crecimiento más intenso que en nuestro entorno.
Más adelante veremos las razones por las que la reducción del paro en la fase expansiva favoreció tanto a hombres como a mujeres, pero el desempleo a partir de 2008 afecto en mayor medida a los hombres, y cuales son las razones por las que nuestro mercado de trabajo muestra una elevada tasa de temporalidad y una escasa presencia del empleo a tiempo parcial.

Las prestaciones por desempleo están en el punto de mira de las políticas neoliberales, es innegable que la prestación por desempleo reduce la intensidad en la búsqueda de empleo. Pero ello no quiere decir que su desaparición provoque que seis millones de parados se empleen, puesto que a día no hay lugar para ellos en el mercado de trabajo, no sabemos por cuanto tiempo, pero las estadísticas demuestran que son más los desempleados sin prestación que con ella, no se podrá emplear a la masa de trabajadores con la que contamos. Como demuestra remos en próximas publicaciones, España fue incapaz de emplear a dos millones de personas incluso en fases expansivas del ciclo.

Sin embargo, solo ha habido dos reformas en el sistema de prestaciones por desempleo, la primera en 1992 y la segunda en 2012, ambas bajo gobiernos del Partido Popular, y ambas encaminadas a acortar el tiempo y a bajar el importe de las prestaciones. Y esta de 2012 no está dando resultado, el desempleado sigue sin encontrar empleo y por más tiempo.

http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/5030-desempleo-estructural-en-españa.html

La patronal exportadora catalana. Cat

wpid-bda5756013cc82b020813b9dfc7e0b91.jpgCom part de la joventut precària, que saltem d’un contracte a un altre, la setmana passada vaig ser administrativa d’una subcontracta d’una agència de la Generalitat Catalana, encara que en realitat, he treballat com a teleoperadora d’una altra subcontracta d’aquesta, pel que sembla és més barat pagar-li el plus d’idioma als catalonoparlants a Madrid, que contractar a Catalunya. He fet al voltant de mil trucades a emprenedors catalans, grans empreses exportadores, institucions, cambres de comerç, col·legis professionals, patronals, fins i tot a Cònsols que passaven per allí, per comprovar la seva satisfacció amb unes jornades del juny passat. A ells els va semblar una mostra representativa, amb les dades que vaig ultimar i salvaguardat la Llei de Protecció de Dades, he arribat a una sèrie de conclusions que voldria compartir amb els meus col·legues europeistes.
Podria ser una campanya més, efímera, curta i exprimidora a la qual està sotmesa la joventut sobrequalificada madrilenya, si no fos perquè s’emeten les trucades a una parada de metro de l’estadi del Reial Madrid, perquè està totalment prohibit parlar en la llengua de Cervantes –es precisa que l’interlocutor hagi expressat de forma manifesta i per favor el seu desig de ser atès en castellà- des d’un 91, o potser perquè els torns eren de 10 hores per compensar les trucades que no s’atendrien el passat 11 de setembre.
És curiós, que enmig d’aquesta febre independentista que contagia a gran part del poble català, quan sembla que molts ja saben quins seran els festius nacionals d’aquest nou estat, la seva bandera, el seu himne i el seu President, la seva moneda –encara que perdrien l’euro per l’article 283 del Tractat de Funcionament de la Unió Europea – quants eurodiputats els toquen –encara que en el Tractat de la Unió Europea, els seus article 3 i 10.2 expressin que quedaria fora de representació i hagués d’acatar-se a l’ingrés seguint l’article 49 – i en què lliga jugaran… Quan es demana el vot a la independència amenaçant amb la volta d’Aznar… Doncs enmig de tot això que està tan clar, la patronal catalana segueix amb els seus negocis a l’estranger, tan sol un, de molts, va afegir a l’enquesta: “la propera edició hauria de comptar amb una sessió dedicada a la situació de les empreses exportadores catalanes amb el tema de la independència, perquè ho veiem com alguna cosa que passarà dins de molt temps, però jo ja ho veig aquí.”
Tan sol un empresari català entre tants, pensava que la independència li afectaria en el seu negoci particular, tan sol un creia que la independència era alguna cosa real, jurídica, material, plausible, i no una invenció política que gens té a veure amb l’economia. Decisions polítiques, sentiments nacionalistes són els que els porten a queixar-se que els cridin des d’un 91 i insisteixen en saber on estic, em comenten que no solen despenjar amb aquest prefix, i els sorprèn que els parli en català.

Les empreses enquestades exporten tant als països que confluïm sota la bandera europea com a la resta del món, hi ha una enorme varietat de països als quals exporten i multitud de productes, des d’oli a serveis immobiliaris.
Heus aquí una curiositat duanera… el tipus de l’oli, d’on treu aquest home l’oli? A veure si va a resultar que li tocarà importar-ho des de terres andaluses per exportar-ho a terres bàltiques.

Si només un és conscient d’una Catalunya fora d’Espanya, com hem de prendre’ns l’amenaça de la patronal catalana de desjocalitzar-se? Aquesta patronal que celebra en família la Diada, que parla en català i defensa la llengua, que acudeix al Palco VIP del Camp Nou i regala als seus néts la samarreta de Messi, que aplaudia la intervenció de Mas en la Sessió Plenària, veuen Tv3 i escolten Catalunya Ràdio, mentre atenen cridades del prefix de Madrid de part de la Generalitat.

En el que al context europeu es refereix, ens anem a veure amb una petita nació autàrquica… absurda. És absurd imaginar-se una Catalunya fora d’Espanya i plantada per la Unió Europea. És absurd plantejar un escenari fora dels articles 1.2 i 2 de la Constitució, i de l’article 1 i 4.1 del Tractat de la Unió Europea, és absurd tot, excepte en alguna cosa: tenim una Espanya asimètrica, amb un President egoista i un President prostrat en la Moncloa amb el qual no es pot dialogar.

Amb tan sol un empresari amb por a perdre el seu mitjà de vida, perquè a l’home li agrada vendre el que produeix aquí per allí lluny, perquè és un industrial exportador, hauríem de parar-nos a pensar en l’absurd de l’equació.

En quin moment, amb una Espanya autonòmica que no entén ningú, amb quin criteri l’any 2015 se segueix respectant el Concert basc i el Conveni navarrès i se li nega a Catalunya? Quant més el President va a forçar al Govern Español per tenir un tracte fiscal diferent al dels Camps de Castella que ja ens descrivia Machado?

Entre el Sí a tot el que vinga de Catalunya, i el No a tot el que vinga dels catalans, hi ha una gamma de grisos preciosa. Si la causa de les retallades a Catalunya és del Govern Central, i aquest culpa a Europa, la causa de la causa catalana podria ser Europa, encara que no es veuen els cartells dels peatges catalans en alemany. Ja va comentar quin és el seu model econòmic el President a Jordi Évole fa un any, per a aquest viatge no necessiten *alforjas, poden seguir sent capitalistes i promoure el austericidi dins de l’Espanya popular.

Les empreses catalanes m’han demostrat aquests dies ser tan semblades a les empreses de la resta d’Espanya com a diferents a les de l’entorn europeu. Es pugen a l’ona de l’avantguarda empresarial en aquestes fires, comenten el molt que exporten, el poquísim que inverteixen en R+D+i, el temporals que són els seus treballadors, el baixos que són els salaris, el difícil que és sortir a l’exterior per a una PIME catalana, el cars que són els conseguidors (alguns matarien per tornar a pagar tan sol el 3%) i a mig dia, no et poden atendre, perquè els empresaris estan dinant, i les empresàries fent al dinar.

Mentre alguns desitgem més Europa per solucionar la crisi econòmica i de valors que amenaça el nostre model polític, quan demanem a crits que es posi una data per a la Federació Europea i incloure a Espanya en la primera velocitat d’integració… la falta de voluntat política, la mediocritat dels representants, la falta de diàleg, les promeses, els populismes, la rebequeria, ens porta a treure en el telenotícies que Obama vol una Espanya forta i unida.

Hauríem de reflexionar, a qui li importa el que vulgui el poble català, què vol realment el poble català, què vol el conjunt del poble espanyol, què vol el conjunt de la ciutadania europea i per què, per què, mereixem aquesta classe política perquè en tan pocs anys estiguem davant unes eleccions autonòmiques en clau plebiscitaria, unes eleccions que ja hem perdut, perquè quan guanyen els nacionalismes, perdem tots.