Politica ficción: Cosmópolis

Al hablar de la heterogeneidad muchos aluden a la Cosmópolis, al entender que nos estamos convirtiendo en ciudadanos del mundo debido al era globalizadora. No tenemos la necesidad de comprometernos con una comunidad en particular, J. de Santos apunta hacia dos visiones: una visón y un enfoque diferente de la ciudadanía y de la pertenencia, basada en la asociación de los individuos del mundo en torno a un sistema global de derechos de las personas individuales, el denominado cosmopolitismo impolítico. Por otro lado, el político, se basa en transformaciones sociales radicales disolviendo los antiguos órdenes westfalianos por una auténtica sociedad mundial, por una economía global y por la descomposición interna de los viejos estados nacionales y su posterior disgregación en unidades políticas menores entrelazadas regionalmente.

La ciudadanía europea es tan paradigmática que se presenta como el modelo de aplicación de lo que podría ser eventualmente una auténtica ciudadanía cosmopolita, en el sentido de una ciudadanía post-nacional, vinculada exclusivamente a la adhesión a ciertos valores universales, y por lo tanto extensibles en el límite al mundo entero.

La creciente globalización política, económica, social y jurídica ha hecho ganar peso a la conexión, cada vez más real entre la ciudadanía política y la ciudadanía cosmopolita.
La ciudadanía cosmopolita se va configurando como una ciudadanía múltiple, que opera a varios niveles, ¿y como si no se está configurando la ciudadanía europea?

Un fenómeno destacable de la participación europea en el resto del planeta pasa en gran medida por la ex Vicepresidenta y Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Asthon:
“la credibilidad de la Unión Europea depende de cómo interactuamos con nuestros socios mundiales”

Llegados a este punto, tenemos qué está por encima de quién, la embajada de la unión o la embajada del Estado, nos encontramos frente al problema de duplicar, un problema de legitimidad y económico, ya que nadie ignora lo costoso que puede significar mantener una embajada de más.
Siguiendo la lógica, la diplomacia de los estados es la que está destinada a desaparecer, pero cuándo y quienes es un problema que resolverá la Europa de futuro.

La comunidad universal, se basa en unos principios racionales que ha hecho que para muchos no sea suficiente, carece de fuerza motivadora para fundar la cohesión social mínimamente exigible en una comunidad política. No debemos perder de vista que la ciudadanía activa requiere valores colectivos “cálidos” que estimulen solidaridad, la virtud cívica, y el compromiso de los miembros de dicha comunidad.
Pero el problema es que esto solo se ha logrado por medio de las identidades nacionales y de las comunidades particulares.

Se ha argumentado desde varios ámbitos que se puede producir una Cosmópolis, desde el contexto de la Organización de las Naciones Unidas. Se debe promulgar por lo tanto en pro del cosmopolitismo político y del ideal kantiano de la paz perpetua, a través de la actuación inmediata en tres planos básicos, el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

En resumen, se establecería la creación de una segunda cámara a nivel de internacional representativa de los ciudadanos del pueblo democrático de modo directo, y no sólo a través de sus gobiernos, sino a través de la Asamblea General.
Del mismo modo se debe realizar una reforma del Consejo de Seguridad, convirtiéndolo realmente en un órgano ejecutivo y por supuesto se debe suprimir el derecho a veto.
El establecimiento de un Tribunal Institucional para la protección de los derechos humanos con jurisdicción obligativa y universal, sería del mismo modo indispensable.
Esto no se debe entender como una desaparición inmediata o a corto plazo de los Estados Nacionales, si no un paulatinito proceso de disolución, redefiniendo el papel internacional de estos, y articulando una democracia escalonada en varios niveles.

Podemos ir visionando ya los efectos de la globalización, de cómo está todo interconectado y no se da cabida a la huida. No puedes escapar del poder de los mercados, no puedes constituirte independiente del sistema económico que rige desde los intereses de los holstings hasta la nota de corte de las ingenierías. Todo acaba supeditado a un interés económico, y no estás a salvo de sus mecanismos. En mi opinión el sistema que tenemos es el que es porque desde que se llevó a la práctica no ha habido nadie capaz de crear un sistema que confiere totalmente otro sistema nuevo y diferente ya que si cambias el capitalismo debes cambiar el mundo tal y como lo conoces, no es sólo plantear una alternativa, hay que superar al capitalismo para poder escapar de su mecánica.

El continente de la libertad, de la solidaridad y, sobre todo de la diversidad, lo que implica el respeto de las lenguas culturas y tradiciones de los demás. Europa se constituye como la única frontera que se establece es la de la democracia y los derechos humanos. La Unión está abierta a los países que respetan los valores fundamentales, tales como las elecciones libres, el respeto a las minorías y el Estado de Derecho. Deberíamos ser exigentes con esos valores y este concepto de Europa.

Esto quiere decir, que por una parte, los valores fundamentales no pueden quedar reservados al interior de las fronteras de la Unión Europea, por lo que a mi entender, se establecen las bases para la armonización de una sociedad global, y por lo tanto de una ciudadanía cosmopolita que comparte los valores citados. Hemos hecho de nuestro modelo, nuestro original modelo un modelo de gobernanza con vistas a ser global, y por lo tanto a fundar el cosmopolitismo.

La Unión Europea se cristaliza por lo tanto como una potencia que quiere enmarcar éticamente la mundialización, es decir, ligarla a la solidaridad y al desarrollo sostenible.

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Europa, modelo de sí misma

El profesor Vallés, en su Manual de Ciencia Política: una introducción, ese libro que todos los politólogos en potencia compran su primera semana en la universidad, describe la confederación, no la considera una modalidad o tipo de estado, consiste en una agrupación de estados que existen previamente y que deciden por voluntad propia de forma mancomunada sobre un ámbito más o menos de acción política, como los son las relaciones exteriores, defensa, moneda y régimen de aduanas.

Cualquier decisión debe tomarse en la fiel conformidad de todos los estados miembros de la confederación, si no se presenta unanimidad la decisión no es promulgada. El órgano de gobierno suele denominarse Consejo, reuniendo a representantes de cada estado. Esto ha provocado, que la toma de decisiones no sea un camino fácil, y consecuentemente las confederaciones se presentan como poco estables y dadas a la desintegración, o por el contrario a una mayor integración.

Quines defendemos que la Unión Europea cuenta con un modelo único y que no responde a ningún otro lo demuestramos, al comprobar que los Estados no se tratan de igual a igual, y que se está llevando a cabo un modelo de representación poblacional.

Al hablar de qué ha ocurrido con las confederaciones hablaremos de tres ejemplos: dos que se han resuelto con lo que consideramos un éxito, es decir, con una federación, y uno que ha resultado con la disgregación y prácticamente una relación de odio entre los integrantes.

Las trece colonias norteamericanas al declarar su independencia de la metrópoli inglesa, no se constituyeron en la federación de los Estados Unidos, pasaron antes por la Confederación.
No fue hasta 1778 hasta que se redactó la Constitución en la que se establecía la Federación.

El país europeo neutro por excelencia, Suiza sigue hoy en día conservando la denominación de Confederación Helvética, aunque desde 1848 es un Estado Federal.

El caso fallido, el de la Confederación que se formó tras la disolución de la URSS, ha dado como resultado un duro enfrentamiento entre los países que la conformaban. Sobre todo con respecto a la alineación de países pro-rusos frente al resto europeísta. Estuvieron sometidos a un control férreo de Rusia, una opresión tácita al deseo de Moscú, como es el caso de Bielorrusia.

Cuando hablamos del futuro de Europa debemos pensar en la futura ampliación de la misma, dentro de muy poco seremos la Europa de los 30. Esto aportará todavía más diversidad al proyecto de la ciudadanía, pero ¿podrán formar estos estados tan diferentes la política común de la esferapública? ¿Serán capaces de desarrollar el sentimiento de ser europeo a costa de perder su identidad? ¿Compartirán estos europeos los mismos valores e intereses? ¿Será esta la unión capaz de vencer el poder de los mercados?

Con la tesis de Morin sobre lo que se considera como punto de llegada en la construcción europea a un momento de “comunidad de destino”. En ese ideal encontraríamos el fermento y el cimiento, si no de una unión europea, al menos de una unidad meta-nacional, no solo confederal, sino incluso federal, que tendría a su identidad, su unidad, su querer vivir a pesar y a causa de todas las identidades étnicas y nacionales que contuviera.

Pero el reto aún no cubierto de la construcción europea apunta justamente a “superar la vieja idea herediana del Estado-nación como la más alta expresión de la vida nacional”. El universalismo democrático se conjuga con los parámetros de una identidad posnacional, en el sentido de adhesión voluntaria y autónoma a un proyecto político de signo pluralista. Un universalismo democrático haría entonces viable la idea de un gran público. Podría ser una
sociedad cívica pero sería una sociedad de ciudadanos que se cohesiona por la defensa de sus interés y que por lo tanto en la práctica de la valores es donde se identifican, El Estado de derecho o Estado de libertades y la democracia son los valores que se defienden en la práctica como compromiso moral.

Tenemos que ser conscientes de que no se busca ni mucho menos la unión de Europa, y que los dirigentes más europeístas estarían bien dados por satisfechos si se consolida la federación, nunca se ha tenido la pretensión de unificar a Europa en un solo Estado.
Por lo que Europa, construye su propio patrón.

Una Europa joven

Tenemos en nuestras manos el futuro de la unión, eso no es ningún secreto, tanto por activa como por pasiva llegará un momento en que ya no puedan considerarnos el futuro y protagonicemos la esfera política.

Pero todavía tenemos mucho camino por delante, el tiempo corre en nuestra contra, y debemos aprovecharlo al máximo para formarnos en vistas al protagonismo que adquiriremos.
Somos receptores de políticas públicas europeas, desde el InterRail hasta el Espacio Europeo de Educación Superior.

Debemos ser conscientes de que somos el centro de muchas de las políticas que se forman desde Bruselas. Somos unos auténticos privilegiados en Europa. No sabemos lo que es sufrir una Europa hostil, el camino ya ha sido prácticamente allanado. Somos los que recibimos el legado, contamos con una formación en materia europea muy por encima de la que recibieron nuestros, padres. Por ello, somos los que mejor conocemos como movernos y disfrutar de nuestra condición de ciudadanos.

No hemos conocido otro pasaporte más que el europeo, no sabemos que no es formar parte de la Unión. Los jóvenes sobre todo los más jóvenes, apenas recordamos que es parar en la frontera, cambiar la moneda, etc. Del mismo modo que tenemos la posibilidad de disfrutar de programas como los Erasmus, Sócrates, Leonardo, etc., y viajar con múltiples becas por Europa. Somos en definitiva la generación más europeísta y europeizada.

Así, coincide con la opinión de muchos, y por supuesto la mía, de que los jóvenes tenemos la empresa de luchar por la construcción de una Unión Europea que nos reconozca y nos posibilite como ciudadanos sustantivos. En nuestras manos está el desarrollo de una cultura europea, debemos argumentar una ciudadanía política participativa. Lo haremos como se ha hechos siempre, a través de la promoción de la información y del asociacionismo, con organizaciones más participativas y menos endogámicas.

Así es como los jóvenes debemos cobrar el protagonismo y saltar al escenario político, plantear nuestras inquietudes, porque se debe dejar atrás de una vez el paternalismo y el “no cuentas con la experiencia necesaria”, porque si nos falla la experiencia contamos con las ganas, con la vitalidad, y con la formación necesaria para conocer la Unión Europea.
Para la presidencia española de la Unión europea, se organizó a través de las redes sociales un “concurso” para definir la ciudadanía europea, así como jornadas de lectura de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

Algo que debemos capitalizar los jóvenes es la lucha contra los elitismos, y esto, como ya hemos apuntado es necesario sobre todo en esos momentos en los que se observa un distanciamiento de la unión de sus ciudadanos al estar vistas las instituciones como un estructura jerarquizada y fundamentada en un carácter de privilegios.

Destacamos en este punto el Libro Blanco de la Juventud, con el subtítulo de “un nuevo impulso para la juventud europea”, es representado como el primer paso para el reencuentro de los jóvenes y la Unión.

En definitiva, los jóvenes nos encargaremos de heredar y promulgar los deseos de una federación europea, de una convivencia de los estados europeos que se expresó de la mano de Monnet.

Una de las experiencias más recomendables para los jóvenes es el InterRail, y puede ser merecida después de enfrentarse al Espacio Europeo de Educación Superior. Que tras años de implantación te subes al InterRail y ves ue de homologación de contenido académico poco.

El denominado Plan Bolonia se ha demonizado, en mi opinión de forma exagerado, es un proceso costoso, para el que las arcas públicas no tienen presupuesto, las clases de grupos reducidos suponen mayor contratación de profesores, algo que no se ha producido, y nos encontramos los estudiantes de grado con noventa compañeros de clase, y los profesores se encuentra a su vez, con que deben promulgar un sistema de ejercicios prácticos que son incapaces de corregir.

Los españoles le vamos a sacar partido al InterRail y a nuestro título de grado del EEES porqué según el Eurobarómetro de 2014 somos los más pesimistas con la economía nacional, un 58% planea irse y aprovechar Schengen y su pasaporte europeo.

Extracomunitarios en Europa

Volvemos a citar, ya por tercera vez, el dilema europeo, qué se nos está pasando por la cabeza para considerar viable una Europa democrática que se defiende a través de políticas que significan la exclusión de la vida política, por no decir de los derechos sociales y civiles de todo aquel que no haya nacido en un Estado Europeo.
Me ha llamado especialmente la atención cuando en el libro “La ciudadanía Europea”, en la página 42, se pude leer:

El Tratado de la UE establece una base político-legal de “ciudadanía europea” pero entendida únicamente como un complemento de la nacionalidad. Es decir, solamente son ciudadanos europeos los nacionales de un Estado de la Unión de este modo, obtienen algunos de los derechos en el conjunto de los Estados de la Unión Europea que eran exclusivos de los nacionales.

Resalto la palabra solamente, porque se tiende a ver lo bonito que es ser ciudadano europeo, pero no se cae en la cuenta de que hay excluidos.

Europa no puede vivir, ni pretender hacerlo, en un estrato donde no reconozca que tuvo un pasado como continente de emigrantes (con la actual era globalizadora no ha dejado de serlo), y que se ha ido convirtiendo en el destino frecuente de inmigrantes.

Las corrientes migratorias no pueden frenarse, no le podemos limitar a una persona que escoja donde quiere vivir o done quiere trabajar por el hecho de donde haya nacido, con la escusa de que queremos controlar la economía y la seguridad del país. El control de la inmigración no deja de ser una limitación a la capacidad del individuo para moverse.

Las modalidades según las cuales se definen y aplican las políticas de lucha contras las exclusiones y las discriminaciones constituyen la piedra de toque de la democracia, en un mundo donde la nación autosuficiente no se da en ninguna parte, ni siquiera en las naciones dominantes de la economía mundo.

¿Entones cómo permite Europa que se den discriminaciones con los extracomunitarios? ¿Cómo sigue defendiendo y abanderando un ideal democrático cerrando los ojos a la realidad en la que viven decenas de trabajadores y de trabajadoras?
Cómo es posible que se defienda una gestión democrática, si una parte importante de su población está de entrada formalmente excluida por su estatus jurídico-político. Esta consideración de excluidos favorece la aparición actitudes xenófobas y racistas.

El extranjero se convierte en un excluido, las promesas de cooperación y solidaridad se invierten llegando a tomar la forma de un avión que repatría a los ilegales.

La Unión Europea, reducida únicamente a los valores de rentabilidad-competitividad, ponen en peligro a muchas personas que no son comunitarias, y que por ello viven con el miedo a tener que irse.
Recuerdo de“Las uvas de la ira”, como la familia protagonista, naturales del Estado de Oklahoma, se juegan la vida por llegar al Estado de California, con la idea en la mente de allí se podía ir comiendo la fruta que crecía por los árboles de los magníficos paseos peatonales.

Y de cómo, a lo que se dedicaron fue a recoger melocotones, por una miseria, y que en cuanto los californianos se encontraron con el crack del 29 en las narices, la recogida de melocotones les pertenecía. No es más de lo que ha ocurrido en Europa en el siglo XXI.

Es claramente reconocido por el Derecho Internacional Público, que debe otorgar el mismo tratamiento a las situaciones iguales, pero en el caso de personas comunitarias y extracomunitarias, el segundo debe pelear por un reconocimiento.

Jean Leca, establece una concepción alternativa a la preconizada en el Tratado de Maastricht, que conjugaría el primer modelo de comunidad política incluida con un modelo de comunidad cultural igualitaria y pluralista. Ya que si se entiende como una identidad democrática, ha de configurarse como identidad plural.

Otra razón importante para no cerrar las puertas a la inmigración es el hecho de que estamos viviendo en una Europa ciertamente estéril, desde hace varáis décadas que la curva demográfica decae, y la población inmigrante,es en su mayoría joven, y con pretensiones de tener familia, familias formadas por dos y más hijos, mientras que las familias europeas cada vez destacan más por ser familias con uno o dos hijos. Pero es aquí donde aparece un conflicto de identidad, esos niños que nacen en Europa son consecuentemente europeos, y rompen con la
“homogeneidad”.

De todos modos se han hecho avances en la regulación de las personas extracomunitarias: reformas, para promover la residencia legal, a la movilidad dentro del espacio europeo, como reconoce Schengen, y para pasar de esta a la ciudadanía europea. Al igual que el derecho a prestaciones derivadas de la actividad laboral de un extracomunitario dentro del Unión en beneficio de sus familia, cuando los miembros de ésta sean ciudadanos europeos.

​Per tu, que vas estudiar primària en una prefabricada

No m’agrada utilitzar les meues experiències per donar lliçons, però pel que sembla es pressuposa en els socialistes una casta que per la meva casa, mai vam veure.
He anat a diversos col·legis, he anat d’aquí cap allà tant com els meus pares, treballadors, d’aquests treballadors que fan fora 14 hores en una cuina de sis metres quadrats amb sis treballadors.

A la Comunitat Valenciana, on la paella i la corrupció la broden, vaig anar a tres col·legis i a un institut.

Al Poble Nou de Benitatxell, on només es feia classe en valencià (així sóc ara una bilingüe de pro i em paguen un plus que no té res de plus en un treball precari) estudiava en una prefabricada (perquè nosaltres no ho dèiem barracons).

Allà a l’hivern amb les pluges teníem goteres, el sistema de mur cortina que s’estilava a les finestres deixava passar poca llum i havíem d’estar amb el fluorescent tot el dia, i de ventilació poca, per no dir que l’aire condicionat només valia per fer bonic perquè no recordo que s’encengués mai.

Menjàvem a mig dia en un bar amb qui s’havia fet una subcontracta. Així teníem primària i Formacion Professional “això volem per a vosaltres”.
Quan vaig passar a Teulada, anava a un col·le dels de veritat, però segons creixies t’espabilaven, et passaven al pati de dalt, a les prefabricades. Per sort aquestes només les trepitjava la meua classe quan anàvem a Francès, com teníem una companya que necessitava una cadira de rodes i un caminador per moures, ens van posar al magatzem, que li poses la pissarra i ni te n’adones que això no és un aula.
L’institut de Benissa era d’estrena, per això ens estranyava que tingués esquerdes i que els cotxes dels professors ocupessin mig pati.
Anys han passat, no molts per sort, em queda molt de jove encara. Però no d’ingenua, ni a mi ni a molts d’aquells companys que van estudiar amb mi en els barracons. Gràcies a facebook podem saber que ha estat de nosaltres, i la veritat, és que ens van venjar bé del Partit Popular que anava dopat a les eleccions gràcies a les nostres prefabricades.
Mitjançant el Diario.es i de la Cadena Ser ara sabem que les campanyes electorals que es feien al Port potser tinguin alguna cosa a veure amb els nostres col·legis. Es van adjudicar contractes a ofertes temeràries en preus baixíssims que després es multiplicaven fins a un 40 per cent i passaven a les arques del Partit Popular, suposo que a la Arca B subprima, ja no ens deixen que Bárcenas ens ho expliqui i Rita encara no s’atreveix a explicar-ho, Camps encara continua buscant la factura de les americanes que es va oblidar en el tint.

No ens volien a les aules, ens volien posant canyes i gambes.

Potser no hàgim aconseguit entrar en un Consell d’Administració, tenir l’últim model d’Audi, o una hipoteca a 40 anys que ens permeti un pis amb tarima flotant i dutxa efecte pluja. Però els hem guanyat la batalla. Ens van treure de les aules i ens van deixar sense biblioteques, i tot i així els vam vèncer, fins i tot hi ha per aquí alguns que salven vides al voltant del món, dissenyen noves ciutats, es preparen per als cossos tècnics de l’Estat, i han arribat a l’excel·lència educativa en les universitats públiques espanyoles a força de beques cada vegada més antisocials.
Fins i tot el xaval de 23 anys que va amb el vot del PP valencià preparat de casa el cap de semana que torna de la Universitat al poble, també li ha guanyat la batalla a l’administració Zaplana / Camps, si xaval, a tu també et volien gilipolles i els has dit que no ho seràs .

Per mi i per tots els meus companys, per ells primer, perquè no es van rendir, us mereixeu molt més del que ens han ofert.

Per a tu, per a tots aquells que vau estudiar primària en un barracó, enhorabona.

PD: i també als de la secundària, els de la FP, els que no vau tenir mai biblioteca, i als que els vos van enganyar amb els diners ràpid de la construcció i vos van deixar sense futur però us heu apuntat a l’escola d’adults, enhorabona.

Para ti, que estudiaste primaria en una prefabricada

No me gusta utilizar mis experiencias para dar lecciones, pero al parecer se presupone en los socialistas una casta que por mi casa, nunca vimos.
He ido a varios colegios, he ido de aquí para allá tanto como mis padres, trabajadores, de esos trabajadores que echan 14 horas en una cocina de seis metros cuadrados con otros seis trabajadores.

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En la Comunidad Valenciana, donde la paella y la corrupción la bordan, fui a tres colegios y a un instituto.
En el Poble Nou de Benitatxell, donde sólo se daba clase en valenciano (así soy ahora una bilingüe de pro y cobro un plus que nada tiene de plus en un trabajo precario) estudiaba en una prefabricada (porque nosotros no lo llamábamos barracones).

Allí en invierno con las lluvias teníamos goteras, el sistema de muro cortina que se estilaba en las ventanas dejaba pasar poca luz y teníamos que estar con el fluorescente todo el día, y de ventilación poquita, por no decir que el aire acondicionado sólo valía para hacer bonito porque no recuerdo que se encendiese nunca.
Comíamos a medio día en un bar con quien se había hecho una subcontrata. Así teníamos primaria y Formacion Profesional “esto queremos para vosotros”.

Cuando pasé a Teulada, iba a un cole de los de verdad, pero según crecías te curtían, te pasaban al patio de arriba, a las prefabricadas. Por suerte esas sólo las pisaba mi clase cuando íbamos a Francés, como teníamos una compañera que necesitaba una silla de ruedas y un andador para moverse pues nos pusieron en el almacén, que le pones la pizarra y ni te enteras de que eso no es un aula.

El instituto de Benissa era de estreno, por eso nos extrañaba que tuviese grietas y que los coches de los profesores ocuparan medio patio.

Años han pasado, no muchos por suerte, me queda mucho de joven todavía. Pero no de gilipollas, ni a mi ni a muchos de aquellos compañeros que estudiaron conmigo en los barracones. Gracias a facebook podemos saber que ha sido de nosotros, y la verdad, es que nos vengamos bien del Partido Popular que iba dopado a las elecciones gracias a nuestras prefabricadas.

A través del Diario.es y de la Cadena Ser ahora sabemos que las campañas electorales que se hacían en el Puerto quizá tengan algo que ver con nuestros colegios. Se adjudicaron contratos a ofertas temerarias en precios bajísimos que luego se multiplicaban hasta un 40 por ciento y pasaban a las arcas del Partido Popular, supongo que a la Arca B prima, ya no nos dejan que Bárcenas nos lo explique y Rita aún no se atreve a contarlo, Camps todavía sigue buscando la factura del traje que se olvidó en el tinte.

https://twitter.com/iescolar/status/704282271235358720

No nos querían en las aulas, nos querían poniéndoles cañas y gambas.
Quizás no hayamos conseguido entrar en un Consejo de Administración, tener el ultimo modelo de Audi, o una hipoteca a 40 años que nos permita un piso con tarima flotante y ducha efecto lluvia. Pero les hemos ganado la batalla. Nos sacaron de las aulas y nos dejaron sin bibliotecas, y aún así les vencimos, incluso hay por ahí algunos que salvan vidas al rededor del mundo, diseñan nuevas ciudades, se preparan para los cuerpos técnicos del Estado, y han alcanzado la excelencia educativa en las universidades públicas españolas a base de becas cada vez más antisociales.

Incluso el chaval de 23 años que va con el voto el PP valenciano preparado de casa, también le ha ganado la batalla a la administración Zaplana/Camps, si chaval, a ti también te querían gilipollas y les has dicho que no lo vas a ser.

Por mí y por todos mis compañeros, por ellos primero, porque no se rindieron, os merecéis mucho más de lo que nos han ofrecido.

Para ti, para todos aquellos que estudiasteis primaria en un barracón, enhorabuena.

PD: y también a los de la secundaria, los de la FP, los que no tuvisteis nunca biblioteca, y a los que los engañaron con el dinero rápido de la construcción y os dejaron sin futuro pero os habéis apuntado a la escuela de adultos, enhorabuena.

Una Europa alejada de sus ciudadanos

Para entender la alta tasa de abstención en los comicios y sufragios europeos partimos de la decadencia y deficiencia de la calidad y la cantidad de información que los ciudadanos pueden recibir de qué se trata en Bruselas. Europa avanza, pero lo hace como un gigante con los pies de barro.

Al reconocerse la ciudadanía en el Tratado de Maastricht, parece ser que se rompe con un vínculo de exclusividad de la relación jurídico-política entre el Estado y el individuo particular. De manera que los nacionales de los estados miembros mantienen una especie de simultaneidad y complementariedad, basada en el doble vínculo político, la obligación con su propio Estado y la obligación con Europa, un vínculo que comparte con el resto de los ciudadanos de los estados miembros.

La construcción de la ciudadanía Europea no puede quedarse simplemente en el reconocimiento legal de los derechos civiles, políticos y sociales por parte de la Unión Europea. El que un cuerpo de derechos esté jurídicamente recogido, si bien es esencial para la articulación, no genera una ciudadanía europea activa. Simplemente da origen a una ciudadanía formal, es decir, a una ciudadanía pasiva, reducida a la pertenencia a una entidad supranacional que reconoce sin más, una serie de derechos pero que no articula necesariamente el mecanismo para el ejercicio de esos derechos.

Se debe por lo tanto promover la construcción de una ciudadanía sustantiva, un cuerpo de ciudadanos que se interesen por la participación en la toma de decisiones. Se debe buscar y encontrar cuanto antes el modo de que la ciudadanía europea se active como sociedad civil conocedora de sus derechos y defensora a ultranza de ellos.

Además de la falta de la opinión pública europea, de asociaciones que traspasen las fronteras de los estados, lo más destacable para los politólogos es como los partidos que se hace llamar europeos, en opinión de mucho no lo son.
Veamos porqué, el Partido Popular Europeo o el Partido Socialista Europeo, comparten el nombre de los partidos (en muchos casos, poro no en todos) con los partidos nacionales por cuestiones relativas a la creación de los mismos, mucho antes de que se pensara en una Europa Unida. Con esto quiero decir, que estos partidos son el resultado de alianzas entre partidos de corrientes ideológicas similares de cada Estado, las partes han sumado el todo.

El objetivo de la democracia es la participación ciudadana, y en Europa todavía no se ha logrado concienciar a los ciudadanos de que tienen en su mano gran parte de la legitimidad del proyecto, un proyecto que se puede perder si no se consigue desarrollar plenamente una cultura de política participativa.

La única forma posible de que los individuos comiencen a participar en el proyecto europeo es que se sientan parte de él. Así es como pueden empezar a pensar en dedicar tiempo a Europa. Este es un aspecto racional según el cual, una sociedad debe ser justa para que sus miembros perciban su legitimidad, y su aspecto de sentimiento en tanto que la ciudadanía refuerza los lazos de pertenencia y de identidad.

Para el acercamiento entre Europa y sus ciudadanos, basta pensar en el principio de subsidiariedad. Esto quiere decir, la implicación de las ciudades en el proceso de la configuración de la ciudadanía europea.

Esto es debido primero a una razón histórica y que da sentido al término. La segunda es una razón social, ya que se requieren unas instituciones que
materialicen los derechos y consecuentemente los hagan realidad en la proximidad, es decir, a través de las ciudades y de las regiones. Y por último existe una razón política, ya que las autoridades locales están doblemente legitimadas: representatividad política y proximidad. Son mucho más capaces que cualquier otra de contemplar el día a día de los ciudadanos, y así argumentar el itinerario de derecho y deberes que podrían formar parte de la ciudadanía europea.

El carácter contingente de la ciudad no solo se debe a sus méritos propios, sino que como se reitera en la Ciencia Política y en las Relaciones Internacionales el Estado se ha vuelto demasiado pequeño debido a la globalización, y demasiado grande y fragmentado con el desarrollo de sentimientos de identidad local.

De todas formas, cuando se realizan los Eurobarómetros con la pregunta de si es beneficioso para tu país que forméis parte de la Unión, la mayoría de los encuestados responden positivamente.

Sobre todo es digno de resaltar, la falta de un proyecto político-ideológico movilizador y legitimador y unos referentes institucionales y jurídicos, que proporcionen el ámbito de desarrollo de la ciudadanía europea. Incluso cabe destacar, que dentro de los denominados Europeístas, cada uno tira para un lado, que si Estado Democrático Liberal y que si un Estado de Bienestar, la disputa sobre qué camino tomar deja sin dibujar las líneas del camino para la construcción de la federación, sin asistir al principio de ciudadanía.

Receta para ciudadanía a la europea: el otro

Hay una fuerte presión de las ideas, de marcar como ya hemos apuntado las diferencias ante el miedo a la “invasión”, y en este miedo no solo se expresa el rechazo hacia lo no comunitario, sino que la xenofobia europea se extiende también hacia considerar inferior al nuevo europeo.
Qué queremos decir con esto, pues que la construcción de la identidad europea se ha ido formando desde hace bastante tiempo, y que la construcción como ya hemos apuntado se ha hecho por medio de la afirmación de una identidad frente a las otras, y estas otras, con las sucesivas ampliaciones de la Unión han pasado a ser también parte de las nuestras. Un
proceso que crea confusión en quién soy yo y quién es el otro. Ya que en mi opinión, debe pasar un tiempo hasta que el recién llegado deja de ser considerado no tanto ya diferente como inferior, y se crean capacidades para entenderle igual al resto de los ciudadanos europeos.

Este es desde mi punto de vista el caso de Turquía, que lleva media vida tocando a la puerta de Europa, no podemos negar que muchísimos de los que ya se consideran europeos no consideran a los turcos con las mismas características que ellos. Y dadas las expresiones xenófobas que asolan Europa, me veo en la triste situación de reconocer, que aunque defiendo la entrada de Turquía en la Unión precisamente por la aportación a la heterogeneidad, se debe hacer un largo proceso, que no será nada fácil, de tolerancia y no discriminación hacia la población turca.

Se ha ido conformando un fuerte proceso de posicionar la identidad europea frente a la identidad que creemos que comparte el norte de África, y ahora será una difícil empresa deshacer el camino para que se pueda ver a los turcos como europeos.
Entramos también en el debate de que va primero: que se desarrolle un sentimiento europeo, el cual por cierto todavía no está definido, para solicitar la entrada en la Unión, o que se entre a formar parte de la Unión y que una vez dentro se desarrolle el programa identitario. Porque entonces ¿cuánto tiempo hace falta para que los ciudadanos de un Estado que acaba de entrar en la Unión desarrollen ese sentimiento?, un sentimiento, que como ya hemos dicho, muchos de los veteranos de la Unión todavía no tienen claro.

No debemos irnos muy lejos para ilustrar el fenómeno de rechazo social hacia el inmigrante, aunque casi no tenía sentido político cuando sucedieron los terribles acontecimientos en el pueblo de El Ejido, aquellos momentos de tensión que se percibían por televisión me hacían pensar que algo se había torcido, dejaron a la opinión pública, tanto española como europea atónita, al comprobar cómo se estaban dando unos fenómenos que se creían erradicados de la vida europea. Porque se rompió la regla de lo que Balibar considera la diferenciación entre las políticas liberales democráticas y las políticas conservadoras o reaccionarias, basadas en esencia en la manera de alinearse frente las discriminaciones étnicas.

Ya que en el trágico suceso de el Ejido, se formaron frentes contra la población inmigrante (principalmente marroquí) indistintamente del color político de las gobiernos municipales, desde Adra hasta Roquetas del Mar.
Pero nos seguimos echando las manos a la cabeza cuando obseramos la manera en la que tanto Francia como Italia despachan a los ciudadanos rumanos que deciden residir en esos países, que no debemos olvidar que son comunitarios y sin embrago son subidos a un autobús hacia su país de origen. ¡Y queremos que acepten a Turquía! ¡Y dar asilo a los sirios!

Hay un severo impedimento para definir la identidad de la Unión Europea, ésta se ha ido basando en unos ideales, que no son únicamente europeos aunque por lógica, se han germinado en el viejo continente. Es decir, que los ideales de democracia, libertad, derechos humanos, tolerancia, y laicidad, traspasan las fronteras europeas, es más, se propugnan muchos de ellos a través de la Organización de las Naciones Unidas. Si ponemos estos valores como requisito para ser europeo, nos daremos cuenta de lo que denominados nuestra cultura está mucho más extendida que nuestras fronteras. Deberíamos abrir por lo tanto las puertas de nuestro idílico mundo a todos aquéllos que compartan nuestros valores. Y por supuesto que este no es el fin de la construcción de la identidad europea, que su sentido recae en que sea europea e identifique a los ciudadanos dentro de las fronteras de nuestra Unión.

Para cerrar con este punto, es de extrema urgencia si se quiere lograr una definición de la ciudadanía con la que los ciudadanos se sientan identificados, que éste se convierta en el centro de la Unión Europea, que se construya una identidad europea capaz de generar a su vez una sociedad civil europea.

Esto pasa por una mejora drástica del sistema de información, se debe atraer al ciudadano, se le debe construir una Unión Europea que llame la atención, que se vea necesaria para el ciudadano no solo por motivos mercantiles, creando así los pasos para una ciudadanía cada día más activa que se muestre por lo menos, enterada de los programas adoptados, y si ya se consigue que salga beneficiado, pues mucho mejor.

La ciudadanía la debemos entender como un atributo que se reconoce por que ha sido otorgado por el Estado, pero que además está basado en la hipótesis según la cual los ciudadanos comparten valores y normas de comportamiento que permitan una convivencia y nos dota de una identidad colectiva específica.

Stock de desempleados

La destrucción de empleo ha sido muy intensa durante esta crisis, sobre todo en el sector de la construcción, las industrias manufactureras y en los servicios, lo que entre líneas significa: destrucción de empleo poco cualificado. La misma destrucción que en las anteriores crisis con el mismo comportamiento alcista de los salarios, tanto nominales como reales, que solo se está moderando tras la Reforma Laboral de 2012, ya durante cinco años de recesión los salarios nominales han aumentado un 10% (a excepción de los empleados del sector público). Este dato se enfrenta a un informe del Banco de España que asegura que los salarios en España han caído más del 2%, según datos del INE y su encuesta de costes laborales, los salarios cayeron en España por primera vez en el cuarto trimestre de 2012, con un recorte del 3,6% interanual arrastrada por la supresión de la paga extra a los funcionarios.

Según las encuestas realizadas por el Banco de España, solo el 6% de las empresas españolas han podido reducir salarios, mientras que el 68% ha reducido la plantilla. Aunque García Brosa y Sanromà afirman que la mayor parte del desempleo reciente es coyuntural, se está generando un nuevo aumento del paro estructural.

Con las mismas características de las crisis anteriores: baja intensidad en la búsqueda de empleo, lo que provoca que prácticamente pasen a ser inactivos (según la categorización de la EPA); parados procedentes de un sector que no reaparecerá (la construcción), y cuyos desempleados no se ajustan a la nueva demanda de mano de obra ni en estudios, ni en experiencia laboral.

A esto debemos sumarle un drama agudo en lo que respecta a la movilidad de los desempleados, ya que España, un país donde el 80% de la población está sujeta a la propiedad de su vivienda, con la actual caída de precio en los activos inmobiliarios, un cambio de residencia supone venderla por debajo del precio de compra.
La tasa de desempleo estructural ha aumentado cuatro puntos en España entre 2007 y 2012, alcanzando el 16,5%, es la mayor de la OCDE y la que más ha aumentado. La negociación colectiva que ha resultado de la Reforma Laboral de 2012 puede bajar esta porcentaje en cuatro puntos, siendo optimistas, ¿pero qué pasa con el resto? Se sumarán un par de millones a los dos millones con los que ya contábamos en la fase expansiva del ciclo, vendrán nuevas oleadas de inmigrantes para que se baje un par de puntos el desempleo por medio de una moderación salarial…

El futuro que nos espera en España no es para nada alentador, en un artículo del diario El País, podíamos leer:

“Pese a la gravedad de la crisis y el sufrimiento que conlleva, no estamos arreglando ninguno de los problemas estructurales del mercado de trabajo. De hecho, la temporalidad no solo se ha mantenido sino que ahora empieza a aumentar [roza el 24% de los contratos]; se ha introducido con fuerza el tiempo parcial no querido por los trabajadores [crece a ritmos del 9% interanual] y el empleo autónomo, que se promociona desde el Gobierno y que genera mucho asalariado encubierto al dejar de estar protegido por los convenios colectivos [en febrero 44.000 de las 61.000 afiliaciones fueron de este tipo de trabajadores]. Esto nos lleva a un empobrecimiento de la población asalariada que en el futuro puede continuar e incluso acentuarse”, advierte Cebrián. (Gómez, M.V. y C. Sánchez-Silva, El País, 2014).

Con la última EPA se confirma que hay casi 6 millones de parados, de los cuales el 50,1% son de larga duración, el número de hogares sin ingresos llega a los 736.900. Y el drama es que la tasa de cobertura es del 60,33%, y de ellos, la miad no recibe más que 426 euros.
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Como hemos visto, el porcentaje de personas que cada vez esperan más tiempo por un empleo no hace sino aumentar, tenemos alrededor de dos millones de desempleados que provienen directamente de la construcción y que no pueden esperar volver a ella. Por lo que o se hace una inversión racional en políticas activas de empleo y reciclamos en la medida de los posible a este sector, o será acumulado a esos dos millones de personas que son por naturaleza paradas y a las que el mercado de trabajo no puede absorber porque no dan respuesta a las necesidades de las empresas.

La crisis de los 70

Creo importante hacer una retrospectiva a que pasó en los 70 para que dos millones de parados se quedaran atrapados en el desempleo estructural, algo grave, ya que pasados treinta años es de suponer que no han seguido siendo las mismas personas, pero si el mismo número.

Fina y Toharia (1987:33) destacan un rasgo caracterizador de la destrucción de empleo industrial español, que dista de los procesos análogos europeos. La destrucción del empleo fue de la mano del incremento de la productividad, y junto a cierto aumento positivo de la producción industrial real (Jaumandreu: 1986, Albarracín y Yago: 1986). Y esto no se debió a que fuesen despedidos los más ineficientes, sino que las más eficientes se reorganizaron y aumentaron su productividad. Algunas empresas lo consiguieron gracias a la entrada de un socio extranjero.

Ambos autores coinciden en que la principal causa de la caída del empleo en los 70 reside al agotamiento del modelo de crecimiento de la segunda mitad de la época franquista. A esto, le añaden la imposibilidad de seguir creciendo en una estructura productiva fuertemente protegida de la competencia exterior, así que la apertura supuso la desaparición de las empresas poco competitivas. Y por supuesto, la rigidez de salarios, ya que el salario real medio había crecido significativamente al tiempo que aumentó el desempleo. Esto lo podemos achacar a las prestaciones por desempleo que eran las más generosas de Europa, y no se moderaron hasta 1992. Para Toharia (1985) el mercado de trabajo es “razonablemente flexible” debido a que los índices de movilidad de los trabajadores durante la fase expansiva no son bajos, y que la movilidad no es una causa, sino la consecuencia del desempleo, tarde o temprano, bajo la expectativa de que no va a mejorar la situación económica, se acabarán trasladando a una zona más activa, aunque veremos en las conclusiones de este trabajo el problema que tienen ahora las familias derivado de la caída del mercado inmobiliario.

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Lo que señalan Toharia y Fina (1985: 53) es que el aumento de empleo, a vistas siempre de la fecha en que ambos autores escriben, tenderá a empujar hacia arriba el número de activos, tal como les revelaba su experiencia reciente. Y podemos predecir que ocurrirá lo mismo en los próximos años, ya que muchos parados de larga duración pasan a ser inactivos, cuando realmente son activos potenciales.
El desempleo de los 70 se produjo con mayor intensidad en el caso de los asalariados, como recogen ambos autores (1985:75), y solo una pequeña disminución de trabajadores autónomos, cuyo número incluso llegó a aumentar. ¿Por qué aumenta el número de autónomos? Lo estamos viendo en la actual crisis, con medidas gubernamentales como las de capitalizar el seguro de desempleo para poder registrarse como autónomo, a la vista de que no conseguiría empleo asalariado. Es de señalar que las condiciones de un trabajador autónomo son mucho más duras y con menos derechos laborales que un trabajador por cuenta ajena: vacaciones, pagas extra, seguros de salud, todo ello depende de uno mismo y no es gestionado de forma cuasi paternalista por una empresa ajena. Este aumento de los autónomos tiene consecuencias en la recuperación del empleo posterior a las crisis ya acontecidas, y sin duda lo tendrá en la muy espera salida de la crisis actual.
Lo que ocurrió en la recuperación entre 1985 y 1986 es que se incrementó el empleo asalariado, 400 mil personas, que se dio con una proporción considerable en el sector servicios, de los cuales algo más del 50% fueron creados en el sector público. También aumentó el comercio al por menor y los servicios a empresas, sectores ligados al consumo. Lo más importante fue la recuperación de la construcción, que no veremos en nuestra próxima recuperación -y si la vemos, que sea bajo la cordura y no la especulación-, con un crecimiento el 10,7%.
La industria por su parte se recuperó menos que los demás sectores, pero sin duda el aumento fue más fuerte en el metal y otras industrias manufactureras. Hubo un fuerte crecimiento en la rama del papel y de las artes gráficas (17mil empleos). Las grandes perdedoras fueron las ramas de maquinaria y equipos mecánicos, y maquinaria y materiales eléctricos, así como la construcción naval y otro material de transporte.
¿Qué sentido tiene el empleo por cuenta propia en la recuperación? Pues, que aquellos que se “hicieron autónomos” porque no encontraban trabajo de asalariados, en una fase expansiva del ciclo se acogerán al trabajo por cuenta ajena, con mayor retribución salarial y mayor seguridad.