“Oda al turista en albornoz”

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El desempleo y la despoblación son el principal hándicap al desarrollo de las regiones rurales. Las regulaciones europeas que desde la década de los ochenta afectan a la explotación minera han quebrado el pacto social y la estructura económica de zonas a las que nadie presta atención.

En la comarca de Andorra-Sierra de Arcos (Teruel) sus habitantes llevan casi 30 años entre la defensa de la minería y la apuesta por la tercerización de su economía en el turismo de salud mediante la explotación de sus termas.

Los cambios en el comportamiento de la demanda turística se entienden por la irrupción de la dream society que sustituye a la sociedad de la información.

Esta sociedad se caracteriza por un turista que no busca servicios, sino experiencias: dormir hasta mediodía, comer hasta desabrocharse el pantalón, beber chatos de vino hasta la hora de la siesta, comer jamón por pura gula, caminar sin destino.

El interior y la sociedad rural de España da la bienvenida a un turista que no porta cámara, un turista que huye de la oferta estandarizada, del turismo de costa y de las agencias low cost. Y muy pocas localidades han sido capaces de canalizar esa bienvenida al turista en albornoz.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el gasto de los turistas nacionales, que es principalmente el que acude a los destinos de salud, cerró el tercer trimestre de 2017 con más de dieciocho millones de euros.

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*Fotografía “Ríos de carbón” (Mina de Ariño, Teruel) de José D. Valero Cabrejas

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